CARCAJADA DE ESTAÑO, poemario de Alcira Cardona
En el año 1949, cuando Alcira Cardona Torrico cumplía los 23 años de edad (Oruro, 1926 - La Paz, 2003), la misma daba a conocer su primer poemario bajo el título de Carcajada de estaño y otros poemas, bajo el sello de Ediciones ‘Arcoiris’ de la ciudad de La Paz, con 14 páginas, presentado como un primer volumen de una serie de publicaciones bajo la dirección de Luis Raúl Durán y con ilustración de tapa de Juan Rodríguez Baldivieso.
El poema que presta su nombre al libro dice en sus líneas:
CARCAJADA DE ESTAÑO
Nadie más que yo, ha de reírse
babeándote mi olor sobre la cara,
mascándote los huesos, los labios y los ojos.
Enovillé tu fuerza en la media pulgada
de tu descuido indio,
¡Pedro Marca!...
arrúgate ahora, corazón de coca
y lámele los pies hasta la cara…
Cinco pelos de barba tenías al llegar;
te trajo el no saber de nada
y empezaste a golpear con ojos ciegos
el fuego de mi entraña.
Yo te di la ubre negra de mi estaño
para sacarte arriba la canalla
desnudándote el hambre,
y hoy está canando ya tu alma…
Te he tullido la risa
¡Pedro Marca!
Ahora, bebe el sabor de la copajira
y sacude tu sangre congelada
que te guíe el carburo pestilente
hasta encontrar tu nada.
Moliendo, gira y regirale el complejo
escupe Ingenio, ácido hipnótico humo, agua,
que tiemble la concentradora de sus huesos
hasta que de su llanto surja mi mañana…
andan sus sesos en el horno rojo
y agiganten mi duelo…
¡Pedro Marca!
arrastra hasta mis muelas a tus hijos,
frescos como llegaste tú, sin saber nada,
que aún siento hambre de tuberculosis…
de reír tanto, como río ahora…
¡Pedro Marca!
de montaña me has hecho otra montaña
e igual dentro la mina, que la ciudad que habites
he de aplastarte con una carcajada.
En 1967 la escritora chilena Carmen Castillo, que estuvo en Bolivia para hacer un seguimiento de la actividad poética local, al momento de valorar Carcajada de Estaño, escribió: “Erguida en toda su apostura de mujer total y definitiva; con los sacros atributos de vate y la intuición y el valor, y la compasión femenina, esgrime los aceros forjados en sus sabios crisoles y ataca con ellos a la negra injusticia social. Sólo el Poeta Lírico que la habita, podía escribir este azote al rostro de la conciencia nacional, con mayor hermosura de fuerza y espanto. Personificar tan vívidamente al monstruo del Estaño devorador de hombres y exponer las lacras de una explotación humana sin fin. Por ello, este poema la ha colocado en alta cima de admiración y gloria”.
FUENTES: A. Cardona, Carcajada de Estaño, La Paz, 1949; Carmen Castillo, Una visión personal de la poesía boliviana, 1967, p. 69
DERECHOS RESERVADOS: Museo del Aparapita – Elías Blanco Mamani
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