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lunes, 3 de mayo de 2021

CARLOS ALBERTO GONZALEZ, ensayista literario boliviano


GONZÁLEZ, Carlos Alberto
(s. XX, Bolivia).- Ensayista literario.

Estuvo activo en la primera mitad del siglo XX en la ciudad de La Paz. Publicó en 1922 su libro Epónimas, en el que hace retrato literario de las siguientes personas: Antonio Caso, Franz Tamayo, Manuel González Prada, Francisco Lazo y Guerra Junqueiro. La obra trae un prólogo de Carlos Gómez Cornejo, quien anota en parte: “Cinco nombres que vibran cual toques de anubaba, conjurando a la lucha por la Verdad y el Bien; cinco nombres que fingen una regia bandada de cóndores heráldicos de luminosa sien”.

En el caso de Franz Tamayo, escribió por ejemplo el autor: “El ideal que remoza la vida de ensueño, de belleza, de amor; la voluntad que arma el brazo de realidad y de acción. Así es Tamayo, debemos hallar al hombre que tiene el gesto peculiar del decisivo, voluntarioso, altivo. Un hombre, sí, un hombre con testa de águila y hombros de montaña”.  

El bibliógrafo Arturo Costa de la Torre, además de registra el libro citado, menciona que ha dejado escritos inéditos con ‘Verbo de vida’ en prosa y ‘Ensayos sobre el indianismo Libertario en América’.

En el año 1936 publicó un artículo en el diario ‘Ultima Hora’ con el rótulo de ‘Los seminarios y las Universidades Populares’.

LIBRO Ensayo literario: Epónimas (1922).

 

FUENTES: C.A. González, Epónimas, 1922, prólogo y p. 21 (Biblioteca ‘Franz Tamayo’); C.A. Gonzales, ‘Los seminarios…”, Ultima Hora, 08.02.1936, 3; Costa de la Torre, Catálogo: I, 1966, 533

FOTO: Portada de su libro (Biblioteca 'Franz Tamayo')

D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani

lunes, 26 de abril de 2021

CASTO ROJAS, financista, articulista y poeta


ROJAS QUESADA, Casto
(Villa de Anzaldo, Cochabamba, Bolivia, 1879 – La Paz, Bolivia, 1973).- Financista, articulista y poeta.

De profesión abogado (1900) con estudios en la Universidad San Simón de Cochabamba, formación que complementó en Francia. Militó en el Partido Liberal lo que lo llevó a ser Diputado (1904) y luego Senador (1913) de la República. En la presidencia de Ismael Montes ocupó las carteras de Subsecretario de Hacienda e Industrias (1908) y Ministro de Hacienda (1913). En 1920 tuvo que exiliarse a la Argentina ante la caída de los Liberales. De retorno en Bolivia, en 1941 presidió el Banco Central de Bolivia.

En el terreno periodístico, según registran los investigadores Raúl de la Quintana y Ramiro Duchén, fue director de ‘El Diario’ entre los años 1916 y 1920; en su exilio en Argentina estuvo ligado al también ‘El Diario’ de Buenos Aires. A su regreso, escribió para ‘Ultima Hora’ y ‘La Razón’. Y sus artículos, uso el seudónimo de ‘Juan de La Paz’.

Se adentró en el mundo de la literatura, en especial en la poesía, hecho registrado por el poeta y periodista Víctor Ruiz en artículo publicado el 15 de septiembre de 1963 en ‘Presencia Literaria’, en que a tiempo de dar la noticia de que encontró un manojo de páginas poéticas, escribió sobre aquel momento Ruiz: “sorprendido pero infinitamente complacido y halagado, con un manojo de versos ante los ojos. Los he leído todos –que no son muchos- de un tirón…”. Entre los poemas citados, está el titulado ‘Cochabamba la Bien Plantada’ que en parte expresa: “Tierra morena de ‘chilic-chis’ rojos, / verdes maizales y trigales de oro. / Colores con que teje Pachamama / la gloriosa bandera de la patria. /…/ Sobre campos de azur, gules y gualda, / espigas, caduceo, oro y balanza: / de grandeza y de justicia altos emblemas / en su codal escudo de Oropesa. / Recias macanas, centelleantes hondas, / frescos laureles de septiembre y Aroma”.

Puede decirse que ha producido una literatura financiera, sumado esto a sus artículos innumerables sobre diversos temas, han hecho que llegue a ser en su momento Miembro de las Academias Bolivianas de la Lengua y de Historia. Héctor Cossío Salinas anotó al respecto en 1969: “Es, para nuestra época, el patriarca de las letras bolivianas; dueño de un estilo depurado y elegante…”. En esta línea de trabajo, en 1969 publicó su libro Antes que el olvido… lo olvide, en el que recoge páginas dedicadas a temas literarios, históricos, socio-políticos, recuerdos personales y otras muestras de ese humanismo cultural, según definen los citados Quintana/Duchén.

LIBROS Artículos: Bocetos. Artículos publicados en ‘El Diario’ (1917); La reintegración marítima de Bolivia (1927); Antes que el olvido… lo olvide (1969). Economía: Cuestiones económicas y financieras (1909); Historia financiera de Bolivia (1916); geografía económica de Bolivia (1977). Ensayo político: El Dr. Montes y la política liberal (1918).

 

FUENTES: V. Ruiz, ‘Casto Rojas, poeta’, PL, 15.09.1963, 2; H. Cossío, La tradición en Cochabamba, 1969, 291-292; V. Abecia, Historiografía boliviana, 1973, 371-372; Quintana/Duchén, Pasión por la palabra, 1992, 567-574; M. Inch, ‘Rojas Quesada, Casto’, en Diccionario Histórico: II, 2002, 779

 

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MARISOL FUENTES, poeta boliviana


FUENTES, Marisol
(La Paz, Bolivia, s.f.).- Poeta.

Ha publicado el poemario Pabellones del Caracol (1992) impreso en la ciudad de La Paz.

El literato y periodista Juan Carlos Ramiro Quiroga hace la siguiente crónica del mencionado libro con los siguientes términos: “Acaso Pabellones del caracol tenga menos apariencia de un libro que la de un manojo de hojas mal escritas e hilvanadas sin más que aquel que dicta el impulso creativo, ya que fue escrito sobre la marcha y en razón de la convocatoria del Primer Concurso Nacional de Literatura ‘Oscar Cerruto’ de la Carrera de Literatura. Incluso cuando los borradores de ‘pabellones del caracol’ ya estaban en concurso, el jurado tuvo que deliberar no tanto por los poemas (que sin duda los había) como por la mala indumentaria en que estaban preparados. / Marisol Fuentes dio más de un dolor de cabeza a ese jurado. Aún así se llevó el Primer Premio que consistía en la publicación de dicho borrador”.

Entre los poemas de Fuentes, encontramos el titulado como ‘El emanuense’, que expresa: “El máximo emanuense / la presencia de una mano / y el pulso de otra firma. / La figura frente al horno / acompañando otra vida de palabra. / La escritura del agua entona la pluma / y olvida su vida. / la escritura en una piscina temporal / la oscuridad creativa. / El emanuense de oído / la pausa de un respiro. / El emanuense de la vida. / La muerte”.

LIBRO Poesía: Pabellones del Caracol (Premio ‘Oscar Cerruto’ de Carrera de Literatura de la Umsa, 1992).

 

FUENTES: J.C.R. Quiroga, ‘Pabellones del Caracol…’, La Prensa / Al pie de la letra, LP, 14.07.1997, 6; M. Fuentes, ‘El emanuense’, Idem

 

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MARCELA CALDERON DURAN, cuentista boliviana

CALDERÓN DURÁN, Marcela (Tarija, Bolivia, 1968).- Cuentista.

De profesión comunicadora social. Ha publicado sus cuentos en medios como la revista ‘Sopocachi’ y el periódico ‘Primera Plana’, según anuncia los editores de la revista ‘El cielo de las serpientes’, impreso paceño que le asigna los siguientes conceptos: “Sus narraciones son sobrias y descarnadas. Quieren comunicar algo y lo hacen con cierto énfasis y cierta soltura. Habla y reflexiona en voz alta sobre las cosas que ocupan a la mujer contemporánea. Temas relativos a su cuerpo y a su feminidad, de las que un hombre no puede hablar”.

En su cuento titulado ‘Cuando sobre coraje’, Calderón escribe en parte: “¡Suficiente! Lo he pensado.  Vaya con qué frecuencia e intensidad lo he pensado. / Le propondré hacer el amor. No para probarle una entrega total. Es lo que nunca ha existido entre los dos. Ni por gratitud de cien momentos compartidos. Los recuerdos sólo son fantasmas de humo, densos y espesos y también viajeros. Tampoco por atrevida valentía mía. Soy cobarde. Para estas cosas, soy cobarde. / Menos por curiosidad de novata. No sería mi primera vez. Sino por el pleno deseo de satisfacer un antojo: el de él. Me atrae tanto, mucho y demasiado. Tanto como yo a él. Imprescindible, misterioso y poco domable. Salvaje cuyo instinto corre de prisa, adelantándose a mis dudas y expectativas. Estoy en su terreno y me conoce…”.

Este cuento ha sido valorado por el estudioso de la literatura nacional Wiily Oscar Muñoz, anotando en su libro sobre Cuentistas bolivianas (2007) lo siguiente: “En este relato, la narradora piensa proponerle a su novio que hagan el amor para satisfacer los deseos de él. El relato en sí gira en torno a las cavilaciones de esta joven sobre porqué una mujer no debe perder su virginidad. Para poner en marcha su plan, ella se hará rogar inicialmente y humorísticamente añade que si él no acepta su decisión, lo mata”.

 

FUENTES: Rev. El cielo de las serpientes, ‘Marcela Calderón Durán’ y ‘Cuando sobre coraje’, enero 1994, La Paz, s.p.; W. O. Muñoz, Cuentistas bolivianas, 2007, 226

 

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sábado, 24 de abril de 2021

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA y Bolivia


CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro
(Madrid, España, 1600 – 1681).- Dramaturgo, poeta, militar y religioso.

Calificado como uno de los insignes literatos barrocos del ‘Siglo de Oro’ de España, en especial por sus escritos en el terreno del teatro.

Su relación con Bolivia nace del hecho de que escribió la pieza de teatro denominada ‘La aurora en Copacabana’, impresa en 1672, obra que está inspirada en el Santuario de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, en el departamento de La Paz, aquí en Bolivia. El protagonista de la obra es el escultor indígena Francisco Tito Yupanqui, quien precisamente talló la imagen de la Virgen de Copacabana.

Dos estudiosos bolivianos de la literatura nacional se han ocupado del tema, Guillermo Francovich y Juan Quirós. El primero de ellos, filósofo y dramaturgo chuquisaqueño anotó en 1988: “La aurora en Copacabana no es un auto sacramental y mucho menos una comedia de capa y espada de don Pedro Calderón de la Barca. Forma parte del numeroso grupo de los llamados dramas religiosos que compuso el insigne poeta y dramaturgo. Pertenece por lo mismo, al más genuino acervo literario de la Edad de Oro española. Sin embargo, su tema, los sentimientos que expresa y las ideas que la inspiran hacen que esta obra esté también vinculada de modo especialísimo al pasado de Bolivia. Integra uno de los ciclos legendarios de nuestra tradición cultural, que, si no es tan trascendente como el de Potosí, es de grande importancia. Nos referimos al ciclo de Copacabana. Y en ese sentido, el drama calderoniano debe entrar también a formar parte de la historia del teatro boliviano”.

Y más adelante Francovich define: La aurora en Copacabana fue una contribución de excepcional profundidad. Calderón vio en Copacabana algo mucho más significativo que la erección de un nuevo santuario entre los muchos que surgían por todo en continente de la época colonial. Para él constituyó el símbolo de la transformación que se procesaba en América en esa época. En cierto momento, llegó a comparar Copacabana con Roma”.

Por su lado el crítico literario, el cochabambino Juan Quirós, hace las siguientes precisiones sobre la obra de Calderón y sus estudiosos: “Ricardo Rojas que es uno de los pocos autores que ha estudiado esta obra no sólo con detenimiento sino hasta con verdadero entusiasmo, después de expresar que todo el teatro de Calderón ‘es un solo monumento de poesía dramática y de fe religiosa’, dice que ‘La Aurora es un compendio de todo ello’ y, renglones más abajo, agrega: ‘La palabra aurora en el título de esta comedia expresa el advenimiento de la luz, pero la usa en sentido metafórico para aludir a la luz del Evangelio cuando amaneció en el Perú de los Incas con la entrada de los españoles. Este acontecimiento histórico empezó en el desembarco de Túmbez por donde los conquistadores entraron hasta el Cuzco y dominaron todo el Tawantinsuyo que era el nombre de aquel imperio indígena’. Aún tenemos que citar el siguiente añadido de Rojas: ‘El título se completa diciendo: la aurora en Copacabana a orillas del lago Titicaca donde tuvo su origen la antigua civilización autóctona y donde se inició la nueva era cristiana en el milagro de la Virgen María, cuya imagen se venera hasta hoy en su famoso santuario”.

 

FUENTES: J.L. Corujo, ‘Calderón de la Barca’, La Razón/2da. Sección, 21.04.1946, 1; J. Quirós, ‘La aurora en Copacabana’, Rev. Signo, 31, septiembre 1990, 49-60; G. Francovich, ‘La aurora en Copacabana’, en Variedad, 1988, 137-143

 

FOTO: Retrato de Pedro Calderón de la Barca, sin dato del autor, publicado por ‘La Razón’ de La Paz, en 1946.

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