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sábado, 26 de febrero de 2011

YOLANDA BEDREGAL ITURRI

BEDREGAL ITURRI, Carmen María Yolanda (La Paz, Bolivia, 1913 - 1999).- Poeta, novelista, escultora y estudiosa de la literatura boliviana.
Hija del escritor Juan Francisco Bedregal. Estudió escultura en la Escuela de Artes ‘Hernando Siles’ e historia del arte en el Barnard College de la Universidad de Columbia, Nueva York. Docente de la UMSA y de las academias de arte de La Paz y del ‘Zacarías Benavides’ de Sucre. Vocal de la Comisión Nacional de Cultura y del Consejo de Cultura de la Alcaldía de La Paz. Nominada como ‘Yolanda de Bolivia’ por sus compañeros de ‘Gesta Bárbara’. Galardonada con la medalla ‘Gabriela Mistral’ (1997) por el Gobierno de Chile. El año de su fallecimiento, el Estado Boliviano instituyó en su memoria el Premio Nacional de Poesía ‘Yolanda Bedregal’.
Su novela Bajo el oscuro sol (1971), a decir del estudioso Augusto Guzmán, tiene “Un argumento humano, exterior y discernible, se consume dentro el marco de montañas de la ciudad de La Paz, de cuyas vivencias se han tomado algunos rasgos característicos que confieren identidad social a la obra. Pero además hay otro argumento de origen y tradición, impreciso, secreto y subyacente, cuya cifra incestuosa llega a descubrirse casualmente en los archivos de Loreto, la solitaria protagonista. El doble incesto de Bernard no se procesa literariamente. Es más bien una revelación impactante. Un relámpago de evidencia insólita para justificar, más o menos, el aborto obligado. /…/ Es una novela poética, con recursos ingeniosos y sin licencias estrambóticas. Su estilo apenas tiene leves salpicaduras de humorismo. Un erotismo lento y calcinante, como venido de un hontanar de fuegos pasionales, se espiritualiza prontamente en los crisoles poéticos, siempre a la orden, antes de caer en la nocturnidad de la carne gozosa y culpable. Uno novela boliviana. Emotiva y pensativa. Lírica y realista. Algo vivo y palpitante, como un corazón apasionado y ardiente, bajo un cerebro escrutador y reflexivo”.
Para Carlos Castañón Barrientos, “es novela de sugestiones, inquietud y misterio, de búsqueda de algo que se escapa siempre”.
Por su lado J.P. Murillo anota sobre la obra: “Con temática de carácter nacional pero de fondo paceñista, da el grito más sublime que jamás se ha lanzado en nombre de los eternos principios de la libertad humana y de la injusticia social contra quienes tratan de convertir el país en un feudo y el Palacio Quemado en una casa de campo”.
La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou la definió: "Extraña alma de ensueño que desciende a la vigilia lo imprescindiblemente necesario para la vida, en esos poemas -Naufragio- nos da sus visiones que tienen a veces la vaguedad de la niebla, a veces la riqueza de los sueños suntuosos y precisos siempre un algo -hálito o luz- muy suyo".
A juicio de Juan Quirós, "Bedregal, recoge el cetro de la poesía femenina dejado por Adela Zamudio. Ha llegado lejos. Su mundo está hecho de asombro. Lo ve todo desde un ángulo, de maravilla y vive en una especie de estado de gracia".
Otra valoración pertenece a Oscar Cerruto quien anotó: “Yolanda Bedregal es, sin litigio, la poetisa mejor que ha tenido Bolivia después de la Zamudio, con más excelencias que la Zamudio”.
Su poema ‘Holocausto’, dice en una parte: "Oh Cristo, yo quisiera de tu augusta cabeza / desclavar los espinos; endulzar tu martirio; / darte mi adolescencia como incienso en delirio; / alabándote en salmos, destañar tu tristeza". Carlos Salazar Mostajo comentó su faceta artística al anotar que era “una promesa en escultura, no persistió en la plástica y volcó su gran talento en la poesía donde, como se sabe, alcanzó los mayores lauros”.

LIBROS
Poesía: Naufragio (1936); Poemar (1937); Ecos (1940); Almadía (1942); Nadir (1950); Del mar y la ceniza (1957); El cántaro del angelito (1979); Convocatorias (Quito, 1994).
Novela: Bajo el oscuro sol (Premio ‘Erich Guttentag’ 1970, edit. 1971).
Antología: Antología de la poesía boliviana (1977); Escrito (Quito, 1994).
Ensayo: Reseña del arte en La Paz (en LP IV Centenario: III, 1948, 199-208); Historia del arte para niños (2009).

Ref.- Nazoa, Diez poetas, 17-20; J.P. Murillo, “Bajo el oscruro sol…”, Diario/Literario, 21.02.1971, 3; Tatiana Davidovña: "Yolanda de Bolivia", UH/Semana, 24.09.1976, 11; Quirós, Cien Poesías, 25-29; A. Guzmán, Panorama de la novela, 1985, 210-211; C. Castañón, Literatura de Bolivia, 1990, 177; J. Vargas: "Y.B., en vida y obra", LR/Ventana, 19.06.1994, 19, y 26.06.1994, 19; Arancibia, Figuras, 35-42; Salazar, Pintura Contemporánea, 68; Folleto familiar, LP, 1999; Blanco, 200 poetas, 2009, 55-56


COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani

sábado, 16 de julio de 2011

JORGE CAMPERO GONZALES



CAMPERO GONZÁLES, Jorge (Tarija, Bolivia, 1953).- Poeta residente en La Paz.
Dirigió la revista ‘Camarada Mauser’ (1982). Publicó, junto a Marcela Gutiérrez, la revista poética ‘Siesta Nacional’ (1988). Editó, junto a Rubén Vargas y Edmundo Mercado, la revista literaria ‘El cielo de las serpientes’ (1994).
Juan Quirós lo define: “…es ingenioso, festivo, agudo, irreverente. Con alguno que otro resabio de Huidobro, del Huidobro de las acrobacias, no del poeta verdadero; y también con alguna dosis del nadaismo colombiano, en cuanto éste fue superficial y atrevido”. La poetisa Yolanda Bedregal anotó por su lado: "Está, sin estridencias, dentro del tono de sus contemporáneos caracterizado por el lenguaje libre, en rechazo al tradicional y por su humorismo rebelde despiadado".
Edmundo Mercado comenta sobre el conjunto de su obra: "La poesía de Jorge Campero ha creado su propio destino, poesía que se hace en el camino, que recorre la noche atravesando seres de papel, personajes de humo, cuerpos sedientos de placer. Este es el espacio en el que se inscribe la poética de Jorge Campero, y ésta se define en torno a la vida y al quehacer del creador".
Un fragmento del ‘Poema de un niño cruel’, que a su vez fue antologado por Humberto Quino, dice: "Estoy escondido / detrás / de unos lentes / de vidrios oscuros / los miro pasar / repasar / comerse mi pan / bostezar / aburrirse / decir mentiras...".

LIBROS
POESÍA: Promiscuas (1976); A boca de Jarro (1979); Árbol eventual (1983); Sumarium común sobre vivos (1985); Musa en jeans descolorido (Primer Premio ‘Yolanda Bedregal’, 2001); El corazón ardiente (2001); Jaguar azul (Primer Premio ‘Yolanda Bedregal’ 2002, ed. 2002).

Ref.- J. Quirós, “Árbol eventual”, Signo, 15, 1985, 174; Bedregal, Antología, p. 561; E. Mercado, solapa de Musa en jeans..., La Paz, 2001; Quino, Fosa Común, 105-10; ABNB, Bibliografía, 2002-03, 22; Blanco, Tarijeños en la Cultura Boliviana, 2010, 28; Blanco, Diccionario de Poetas Bolivianos, 2011, 49

Foto: Elías Blanco
Copyright: Elías Blanco Mamani

lunes, 24 de octubre de 2011

GERT CONITZER STRUCK

CONITZER STRUCK, Gert (Berlín, Alemania, 1910 – La Paz, Bolivia, 1983).- Poeta y educador. De religión judía salió de su país en 1939, en plena II Guerra Mundial. Licenciado en derecho, ejerció funciones en el Instituto de Investigaciones Pedagógicas en Sucre. En La Paz fue profesor de idiomas en distintos colegios (hablaba alemán, inglés, francés, español, conocía el latín y el griego). Fue director del Goethe Institut con sede en esta ciudad. Se desempeñó como traductor oficial de la Embajada Alemana y luego como Agregado Cultural. También hizo traducciones de la obra de la poeta boliviana Yolanda Bedregal, su esposa, habiéndose publicado en alemán el libro Del mar y la ceniza, Alegatos y La Danza. Permanece inédita su traducción de la novela ganadora del Premio ‘Erich Guttentag’ Bajo el Oscuro Sol. Ha publicado varios libros en Bolivia, además de haber escrito una serie de artículos para revistas y diarios de Bolivia sobre escritores y pensadores  alemanes y bolivianos, así como varios artículos que aparecieron en medios como ‘La Razón’ de La Paz sobre el Premio Nobel de la Paz Albert Schweizer, con quien mantuvo correspondencia, lo mismo hizo con Hermann Hesse, Premio Nóbel de Literatura. En reconocimiento a su labor desarrollada en Bolivia, fue condecorado con la Gran Orden de la Educación Boliviana por parte del Estado y de la Cruz al Mérito por la República de Alemania.
El historiador boliviano Rodolfo Salamanca Lafuente calificó a Conitzer en un artículo de prensa como el “Gringo Chukuta”, por haber encontrado en La Paz y en Bolivia una patria que lo acogiera y en la cual formara una familia. Aquí tuvo dos hijos: Rosángela, quien actualmente es licenciada en filosofía y Juan Gert, pintor y escritor.
Por su parte el escritor nacional José Eduardo Guerra, en 1947, a propósito de su libro El Creyente, anotó: “Llena de sentido filosófico y la elevación espiritual casi excelsa. Para hablar de sus capítulos hay que tener una sólida cultura filosófica, sentido de penetración psicológica y otras cualidades. Conitzer es un escritor lleno de sustancia moral y moralizadora, de fina percepción de los fenómenos sociales”.
Uno de los pensamientos de Conitzer, en torno a la responsabilidad, dice: “El hombre es el único ser  que está erguido sobre la Tierra, frente a las estrellas y situado, puede decirse, entre Universo y Tierra. Justamente esta actitud  erecta es la que recién hace posible el beso de la luz estelar en la frente humana y nos hace responsables por nosotros, por nuestros semejantes, y hasta por el destino de la misma Tierra, en la medida en que somos capaces de influir en ella, sea enriqueciéndola, empobreciendo y envenenándola o contaminándola”.
La calidad poética de Conitzer se puede apreciar en los siguientes textos tomados de Dísticos, en que expresa bajo el título de ‘Mi ceniza tiene ojos’: “El arroyo de agua niña, en el sopor del verano, / le da caricia de sombra al viejo sauce llorón. / Final del otoño. Ya se deshoja en oro mi alma…/ ¿No sientes el cansancio de la Naturaleza? / Es que Dios agoniza. / Prepárate ya, vida; amor consúmete… / Otoño se aproxima. Mañana nevará. / El que no encuentra el invierno / como si fuera verano, / es que nunca amó el Amor. / Cálido cielo estival o frío cielo invernal, / para el que ama son igual. / Soy. Porque amo. / Canta mi alma. / ¡Llegue invierno! / Miente el invierno. Debajo el frío de su blancura / se esponja tibia verde frescura. / Magnos astros, altos montes, / bestias, plantas. / Es mi vida que os da luz. / Si me muero, / sombra espesa os borrará. / Mi ceniza tiene ojos para poder contemplar / la belleza del planeta. / Tiene lágrimas mi agua para llorar por las muertes / de todo lo que se va”.
Sobre estos sus escritos, Yolanda Bedregal ha comentado: “Encuentro en estos poemas la tradición y el eco de grandes escritores alemanes del pasado y de este siglo. Embridadas en las dos líneas de las estrofas, atraviesan este original poemario reminiscencias místicas, angustia metafísica y existencial, meditación filosófica, intensidad espiritual, confrontación imprecante en estremecedora objetividad. Se escucha inevitablemente la voz de Novalis, Hölderlin, Heine, Kafka, Rilke…”.

LIBROS Poesía: Ecos (libro bilingüe en que Gert Conitzer y Yolanda Bedregal se traducen mutuamente, 1940); Dísticos (1980). Pensamientos: El creyente (1996).

Ref.- Conitzer, El creyente, 19; J.E. Guerra, “Sobre el miedo”, LR/2da. Secc., 09.03.1947, 2; G. Conitzer, “Mi ceniza…”, Dísticos, 47-49; Y. Bedregal, “Proemio”, 7; G. Francovich, “Una carta a G. C.”, PL, 12.07.1981, 4; Guttentag, Bibliografía 1996, 43; Orestes Caese, “G.C., un educador y poeta alemán en Bolivia”, Letras-Artes de UH, 16.11.1997, 8-9; Apuntes de Rosángela Conitzer, septiembre 2010


Copyright: Elías Blanco Mamani

martes, 21 de febrero de 2012

EDUARDO NOGALES GUZMAN


NOGALES GUZMÁN, Eduardo (Oruro, Bolivia, 1957).- Poeta y cuentista.
Estudió comunicación social en la UCB de La Paz. Ganador de varios premios en La Paz y Oruro.
Alberto Guerra y Edwin Guzmán comparte el siguiente criterio sobre la obra de autor: “Los trabajos de Nogales se caracterizan por una búsqueda intensa y sostenida en relación al mundo y su propia palabra. Ya desde su cotidianidad o desde zonas que fundan y refundan certezas y alusiones, su poesía es testimonio de su apasionamiento por atmósferas, seres y, sobretodo, por el ejercicio revelatorio del poema que transparenta los sentidos del mundo”.
Humberto Quino ha antologado el poema ‘Bar Averno’ que dice: "La ciudad está al borde / y parece que ha estallado una guerra en nuestra ausencia. / Ah / Desventurados danzantes. / Alguien dejó un hedor distinto al gusano. / Alguien se llevó el negro musgo de las casas. / Alguien dejó otra vez el mundo apagado en este sitio.

LIBROS
Poesía: Raíces de ceniza viva (coautor, 1978); La nave iluminada (1990); La inquietud de los reinos (1995); Los deseantes del Arca (Premio ‘Franz Tamayo’, 1998); El último cabaret (Mención Premio ‘Yolanda Bedregal’ 2002); El jardín de las lentitudes (Mención Premio ‘Yolanda Bedregal’ 2001, ed. 2003); El Humo del paraíso (Mención Premio ‘Yolanda Bedregal’ 2003, ed. 2005).
Cuento: La balada del peine (Premio ‘Franz Tamayo’ 2003).

Ref.- Guerra/Guzmán, Poesía en Oruro, 343; J.C. Quiroga, “La nave de los locos…”, PL, 28.06.1992, 3; Quino, Fosa común, 117-21; La Prensa, “Aprueban el…”, 28.10.2004, 11b; Blanco, Orureños, 2006, 51-52


COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani

domingo, 30 de abril de 2023

REBECA DE LA BARRA CALDERON, artista pintora boliviana


BARRA CALDERÓN, Rebeca de la
(La Paz, Bolivia, 1900? - 1956).- Artista pintora.

Perteneció a las primeras generaciones –hacia 1932- que egresaron de la Academia de Bellas Artes ‘Hernando Siles’, dirigida entonces por Cecilio Guzmán de Rojas. Compañera de aula de la escultora Yolanda Bedregal y luego docente de la Academia; Yolanda la recordó en 1956: “Como alumna de la Escuela de Bellas, la más trabajadora, la más generosa; como maestra la más decidida, puntual amante de su materia, amada de sus alumnos como si cada uno fuera un hijo; preocupábase de sus problemas íntimos, sufría con ellos, y con ellos se alegraba”.

En 1940 el escritor Luis Luksic la destacó entre autores como Jorge de la Reza, Genaro Ibañez y otros, anotando: “Hace sonreír a sus niños indios, con ternura de alegres semanas en esos pueblecitos, donde se vende, el ave de la imaginación, la paloma de albura y hongos de los pensamientos del lago”.

OBRA. Compartimos dos imágenes de las pinturas de Rebeca de la Barra, la primera (arriba) es un paisaje del altiplano, reproducido en el 5to. tomo de la Obra Completa de Yolanda Bedregal; la segunda (abajo) es la figura de una mujer aymara, foto de la revista ‘Visión Boliviana’ de 1976:

 


FUENTES: L. Luksic, ‘Estampas policromáticas…’, La Calle, La Paz, 30.10.1940, p. 4; M. Ríos, ‘Exposición póstuma’, Rev. Visión Boliviana, La Paz, Nro. 25, 1976, s.p.; Y. Bedregal, ‘Palabras a una artista…’ (1956), reproducido en Obra Completa, tomo 5, 2009, p. 37

DERECHOS RESERVADOS: Museo del Aparapita – Elías Blanco Mamani