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martes, 14 de febrero de 2012

GUILLERMINA MARTINEZ DE RUIZ

MARTÍNEZ DE RUIZ, Guillermina (Cochabamba, Bolivia, s. XX - 1962).- Poeta.
Se desempeñó como profesora en distintos centros educativos.
El estudioso Eduardo Ocampo Moscoso en el prólogo a Tierra Soleada, escribió en una parte: “Guillermina cinceló en las estrofas de su libro Tierra Soleada, el dolor de las madres sin consuelo, el drama de las mujeres proletarias, la angustia de los niños sin juguetes, la tragedia de los hombres sin trabajo. / La poesía de tendencia social ha tenido en Bolivia pocos cultores de mérito. /…/ Guillermina se ha revelado como una auténtica cultora del arte de contenido social: vida, naturaleza, realidad. De ahí que Tierra  soleada, trasunta la inquietud de quien forjó el dolor humano en noble limo poético y en la substancia depurada de su angustia, por esos esos seres ansiosos de que un sol de bondad ahuyente las heladas ráfagas del infortunio”.
Luciano Durán Boger por otra parte la ha valorado al decir: “La poesía de Guillermina (substancia vital en vaso de greda roja) acentúa el verbo popular de este vivir paupérrimo. /…/ Tierra Soleada, no es libro para gente deshumanizada que transita sobre cuatro ruedas, convertida en un caballo de fuerza subestimando el pulso milenario de seres que caminan las calles enloquecidas (monstruo ciego) para aprisionar el alma del trigo, con el bocado cotidiano. Es poesía que duele. Y distante de todo cuanto se anhela y se saborea en alcobas placenteras”.
Finalmente el renombrado poeta Oscar Alfaro escribió en 1962: “En los versos de Guillermina Martínez de Ruiz González hay novedad y frecura, hay una agradable espontaneidad, una falta absoluta de rebuscamiento. Pero la cualidad que más se destaca en su producción es la frescura. Su poesía es verde y fresca, es casi virgiliana; pero uno se sorprende al hallar también poemas de garra, verdaderos gritos revolucionarios, que no se sospechaba al leer las primeras cosas de la autora. Inmediatamente se nos viene a la memoria de aquella otra gran luchadora, de esa poetisa rebelde y magnífica que fue Adela Zamudio”.
Entre sus poemas está el titulado ‘Himno al trabajador’, en que expresa: “Es de Mayo la victoria, / la victoria universal, / los obreros la ganaron / contra todo un arsenal. / El sol fecunda bellos los campos, / el sol es siempre la mano ardiente / que en el trabajo siembra y cosecha, / y es el obrero vida y acción. /…/ Por él existen los bienes para el hombre, / no es el obrero instrumento servil. / Sin cadenas ni injusticias, será / libre y feliz en el porvenir”.

LIBRO
Poesía: Tierra soleada (1966).

Ref.- G. Martínez, Tierra soledad, prólogo y p. 29; L. Durán, “Tierra soleada…”, DL, 24.01.1971, 5; Arze, Contribución, 74


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