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Gracias por citar la fuente en cualquier reproducción que se haga de este material. D.R. Elías Blanco - Editorial "El Aparapita".

jueves, 19 de junio de 2014

2DA. FERIA DEL LIBRO DE AUTORES - 2014



LA 2DA. FERIA DEL LIBRO DE AUTORES - 2014




Pompas de papel









Rómulo cree que estas ferias, como la que acaba de organizar Elías Blanco, son más lindas que ninguna


La Razón (Edición Impresa) / Por Ricardo Bajo Herreras
23 de julio de 2014

Con donaire desgarbado, Rómulo Balsa seduce a sus potenciales compradores. Alto, despeinado y todavía con los efectos de la verbena paceña dibujados en el rostro, acaba de estirar en la mesa —que de aquí en más se llamará puesto— seis libros de cuentos. Tiene un ch’aqui fulero y el sol paceño de invierno cae irremediable sobre el mediodía de Villa San Antonio Bajo. Ha llegado tarde —como siempre— a la II Feria de Autores, organizada por el activista Elías Blanco Mamani, y es el único que se ha perdido la foto que sale al día siguiente en el periódico. El poeta tarijeño Jorge Campero también arrastra su resaca; de tan paceño que es se ha bebido la verbena entera él solito la noche anterior.
Al puestito de Rómulo llegan dos chicas. Una de ellas se llama Cinthia. Rómulo no la reconoce, tiene una memoria pésima, que se exacerba cuando se bebe él solito la verbena, de tan paceño que es. Es una vieja compañera de un periódico que estaba en Villa Fátima. Ya ha comprado varios libros, así que le deja sus dos cuentos en 60 pesitos nomás.
Gradas más arriba, Manuel Vargas vende como pan caliente. A cada comprador le dedica el tiempo preciso, como debe ser. Sus Cuentos Tristes bien bonitos son. Promociona incansable sus obras y las de otros colegas. Y sigue vendiendo.
Alejandro Canedo Peñaranda, inexplorado músico paceño, no se despega de Camperito. Ni de día ni de noche. Ha presentado su primer Poemasesino (así, todo junto) en el célebre Bocaisapo, tugurio bohemio donde no croan sapos, sino poetas que beben de las fuentes de la madrugada. Jaguar Azul editores es el sello que también se estrena.
“Tendido a la hora que no has de recordar / mosca muerte en el cenicero / ¿Dónde dormiste la última de tus borracheras?”. Así termina el poema “Trágame bar” de Canedo. La tapa del libro es de Gonzalo Llanos. Más conocido por los cuates como Golla, es uno de los firmes en la placita, ésta que ha visto pelear a los vecinos de San Antonio Bajo contra los tractores despiadados del alcalde stronguista para defenderla. Golla ha vendido ya 15 de las coquetas ediciones independientes de sus microcuentos hermosamente ilustrados. ¿O son ilustraciones hermosamente contadas?
Desde su puesto, Rosario Aquim remata sus libros de poesía erótica para “heterosexuales o lesbianas”, al gusto del cliente. Más allá, escritores jóvenes venden sus fanzines a diez pesitos y no faltan publicaciones de esoterismo y ovnis junto a clásicos literarios, de ayer y de hoy.
Por la feria caminan dos viejos amigos, Ponchis y el Varguitas. Le preguntan por el precio de un libro de Sinclair Thompson al Golla. “Estos libros son del Baúl del René. Si fueran míos, te rebajaría fija”. Cuentista uno, ensayista el otro han caído a la feria convocados por el esporádico rito de la cofradía de las letras.
En el corazón mismo de la plaza, rodeada por puestos de verdura y fruta sobre el piso, correteando bajo un sombrero de ala ancha, el motor imparable de la fiesta saluda cariñoso a quienes llegan. El capo Elías no solo ha reunido escritores y lectores, sino también invita un almuerzo a los primeros en El Museo del Aparapita, sobre la colina.
El Ayatolá Quino y Asterix parecen salidos de una película de Felini. Después de la comida, se toman unas chelas frías. Hablan de la copucha literaria, de noches farreadas y “prima donnas” y de las viejas ferias ochenteras. En ésas no había almuerzo ni fanzines, pero sí metralla, té con té y rebeldía. A ratos, Rómulo cree que estas ferias son más lindas que ninguna. En las comerciales, una de ellas se alista en diez días, pareciera que venden solo pompas de papel.
Los cuentos del puestito de Rómulo han desaparecido. Tiene 200 pesos en el bolsillo y el almuerzo solucionado. En el Aparapita, el ch’aqui fulero le exige una chela, dicen que ese es el mejor remedio para los autores desgarbados. 


sábado, 17 de mayo de 2014

LARGA NOCHE DE MUSEOS - MUSEO DEL APARAPITA

EL MUSEO DEL APARAPITA EN LA

LARGA NOCHE DE MUSEOS


Por tercer año consecutivo, este 17 de mayo de 2014 el Museo del Aparapita participó activamente de la denominada LARGA NOCHE DE MUSEOS, esta vez con la habilitación de una nueva sala denominada de Tejidos y Danza. Acompañaron el evento los músicos Ramiro Jarandilla, Franz Reinaldo Chávez y conjunto con temas clásicos de los años 70. En la fecha también se mostró videos producidos por este Museo.
La jornada comienzó a las 17:00 y se prolongó hasta las 23:30.
En este emprendimiento tenemos que agradecer a la Alcaldía de La Paz por facilitarnos equipo de amplificación, proyector de videos y personal de apoyo.

Nuestra dirección es: Avenida 31 de Octubre Nro. 1573, en Villa San Antonio. Entre el "Cruce" con Villa Copacabana y la Casa de Cultura "Jaime Saenz". Nuestro celular es el 65605880. La Paz - Bolivia



lunes, 14 de abril de 2014

JOSE S. DE OTEIZA



OTEIZA, José Simeón de (La Paz, Bolivia, s. XIX).- Novelista.
Su novela Claudina (1855), es considerada  como una de las primeras novelas escritas por un boliviano. Existe un ejemplar de esta obra en la Biblioteca ‘Casto Rojas’ del Banco Central de Bolivia, en la ciudad de La Paz.
El propio autor en el preámbulo de la obra advierte al lector: “No escribimos un libro, narramos simplemente un hecho que ha pasado a nuestra vista, pero que tal vez está ya olvidado; su recuerdo puede servir á estirpar algunos extravíos a que suelen conducirnos el acaloramiento ó la exaltación de nuestras pasiones. Felices nosotros si logramos mantener siempre viva la imagen de este acontecimiento, para contener ó evitar su repetición, á nuestra sociedad ahorrarle la presencia de una tumba señalada con un crimen”.
La novela de 50 páginas, está compuesta por 12 capítulos, el primero titula ‘El Hurmiri’, que dice en su primer párrafo: “Era la tarde del día 11 de marzo de 1847. Una nube rojiza con vetas negras anunció infatigable de tempestad, se ostentaba sobre la cima blanquecina del Illimani. El astro del día al negarnos su encendida luz, diferentes obeliscos dibujaba en lontananza sobre aquella cabeza llena de canas, que parecía enorgullecida…”.

LIBRO
Novela: Claudina (1855).

Ref.- Anahí Cazas, “Aparece desconocida novela…”, Página Siete, 01.04.2012, 28-29; R. Vargas, “Claudina se reedita…”, La Razón/Tendencias, 14.10.2012, 5; J. Oteiza, Claudina, Edit. La Razón, 2012, I



Foto: Portada de la novela de Oteiza en la Biblioteca "Casto Rojas" de La Paz.

Derechos Reservados: Elías Blanco Mamani

jueves, 27 de febrero de 2014

AMERICAN VISA DE JUAN CARLOS VALDIVIA



American Visa una película de Juan Carlos Valdivia


     A decir de su director Juan Carlos Valdivia: “Es una película que valora  lo que somos aunque pareciera que no, porque es acerca de un hombre que se quiere ir, pero el filme valora lo que somos los bolivianos. La mayoría de gente no quiere irse de Bolivia. Aunque nos quejemos, amamos este país y es eso lo que la película celebra, es una celebración de nuestra cultura y de lo que somos”.
     Con esta convicción, combina su pasión por el cine y su admiración por la ciudad de La Paz al llevar el año 2004 a la pantalla grande la película American Visa, basado en la novela del mismo nombre del autor Juan de Recacoechea (otro apasionado de esta ciudad).
     Para el efecto contó con un reparto de primer nivel tomando en cuenta que fue una coproducción boliviano-mexicana y que contó con el apoyo financiero del Conacine de Bolivia y de Ibermedia. Concurren los actores mexicanos Kate del Castillo, conocida por sus papeles en telenovelas y series, pero este era su primer papel protagónico; el otro mexicano es Demian Bichir que trabajó antes en teatro, televisión y cine, con varias películas en su haber. Entre los bolivianos contó con Jorge Ortiz, Hugo Pozo, Luis Bredow, Alejandra Lanza y Raúl Gómez.
     El Argumento es la película es el siguiente: un día cualquiera Mario Álvarez (un profesor protagonizado por Demian Bichir), ya con 40 años de edad viviendo en Uyuni, ante la pobreza, la falta de oportunidades, su depresión, toma conciencia de su vida sin sentido que se agrava con su creciente alcoholismo, entonces toma la decisión de emigrar fuera del país y la mejor opción que ve es Estados Unidos. Se traslada a La Paz para hacer sus trámites ante la embajada estadounidense para una visa de turista pero un funcionario corrupto le exige dinero, y como estaba desesperado asalta a una traficante de oro. En estos trajines es que conoce a una prostituta de nombre Blanca (en papel de Kate del Castillo), quien le propone construir una nueva vida en el oriente boliviano, desechando el ir a la nación del norte, sin embargo Mario desestima la idea. Así, tras conseguir los dólares y pagarlos, ya en el aeropuerto es interceptado por gente de la traficante de oro quienes tras llevarlo a un barranco, es golpeado y despojado de todo. Recuperada su salud, regresa con Blanca y decide encaminarse con ella a algún lugar de la selva boliviana donde comenzar una nueva vida.
     Además de la dirección, Juan Carlos Valdivia hizo el guión y fue el productor junto a Alejandro Gonzáles. La dirección de producción estuvo en manos de Paolo Agazzi. El equipo técnico tuvo en parte a: Luis Felipe Galdo como productor ejecutivo, Patricia Quintanilla como Jefe de producción, Ernesto Fernández en la fotografía, en el sonido Miguel Sandoval y otros, y el casting fue trabajo de Cacho Mendieta.
El hecho de que una obra literaria sea la base de una película es reiterativo en Valdivia. Ya en Jonás y la ballena rosada (1995) recurrió a los escritos de Wolfango Montes. Ahora con American Visa (Premio ‘Erich Guttentag’, 1994), reconoce el valor de Juan de Recacoechea, quien nació en La Paz en 1935 y es autor de otras novelas tituladas: Fin de semana (1977); La mala sombra (1980); Toda una noche la sangre (s/ Luis Espinal, 1984); Altiplano express (2000) y París no era una fiesta (2002). También hizo una pieza de teatro bajo el nombre de Chicani (1994).


Ref.- M. Oblitas, “J.C.V. tras la visa americana”, La Prensa/Oh, 11.07.2004, p. 11-13; La Época / Show, “American Visa y el nuevo reto del cine en Bolivia”, 25.07.2004, p. 6-7; B. Andrade, “Los magos de American Visa”, La Razón / Escape, 08.08.2004, p. 8


Sobre el director Juan Carlos Valdivia: