DERECHOS RESERVADOS

Gracias por citar la fuente en cualquier reproducción que se haga de este material. D.R. Elías Blanco - Editorial "El Aparapita".

lunes, 14 de abril de 2014

JOSE S. DE OTEIZA



OTEIZA, José Simeón de (La Paz, Bolivia, s. XIX).- Novelista.
Su novela Claudina (1855), es considerada  como una de las primeras novelas escritas por un boliviano. Existe un ejemplar de esta obra en la Biblioteca ‘Casto Rojas’ del Banco Central de Bolivia, en la ciudad de La Paz.
El propio autor en el preámbulo de la obra advierte al lector: “No escribimos un libro, narramos simplemente un hecho que ha pasado a nuestra vista, pero que tal vez está ya olvidado; su recuerdo puede servir á estirpar algunos extravíos a que suelen conducirnos el acaloramiento ó la exaltación de nuestras pasiones. Felices nosotros si logramos mantener siempre viva la imagen de este acontecimiento, para contener ó evitar su repetición, á nuestra sociedad ahorrarle la presencia de una tumba señalada con un crimen”.
La novela de 50 páginas, está compuesta por 12 capítulos, el primero titula ‘El Hurmiri’, que dice en su primer párrafo: “Era la tarde del día 11 de marzo de 1847. Una nube rojiza con vetas negras anunció infatigable de tempestad, se ostentaba sobre la cima blanquecina del Illimani. El astro del día al negarnos su encendida luz, diferentes obeliscos dibujaba en lontananza sobre aquella cabeza llena de canas, que parecía enorgullecida…”.

LIBRO
Novela: Claudina (1855).

Ref.- Anahí Cazas, “Aparece desconocida novela…”, Página Siete, 01.04.2012, 28-29; R. Vargas, “Claudina se reedita…”, La Razón/Tendencias, 14.10.2012, 5; J. Oteiza, Claudina, Edit. La Razón, 2012, I



Foto: Portada de la novela de Oteiza en la Biblioteca "Casto Rojas" de La Paz.

Derechos Reservados: Elías Blanco Mamani

jueves, 27 de febrero de 2014

AMERICAN VISA DE JUAN CARLOS VALDIVIA



American Visa una película de Juan Carlos Valdivia


     A decir de su director Juan Carlos Valdivia: “Es una película que valora  lo que somos aunque pareciera que no, porque es acerca de un hombre que se quiere ir, pero el filme valora lo que somos los bolivianos. La mayoría de gente no quiere irse de Bolivia. Aunque nos quejemos, amamos este país y es eso lo que la película celebra, es una celebración de nuestra cultura y de lo que somos”.
     Con esta convicción, combina su pasión por el cine y su admiración por la ciudad de La Paz al llevar el año 2004 a la pantalla grande la película American Visa, basado en la novela del mismo nombre del autor Juan de Recacoechea (otro apasionado de esta ciudad).
     Para el efecto contó con un reparto de primer nivel tomando en cuenta que fue una coproducción boliviano-mexicana y que contó con el apoyo financiero del Conacine de Bolivia y de Ibermedia. Concurren los actores mexicanos Kate del Castillo, conocida por sus papeles en telenovelas y series, pero este era su primer papel protagónico; el otro mexicano es Demian Bichir que trabajó antes en teatro, televisión y cine, con varias películas en su haber. Entre los bolivianos contó con Jorge Ortiz, Hugo Pozo, Luis Bredow, Alejandra Lanza y Raúl Gómez.
     El Argumento es la película es el siguiente: un día cualquiera Mario Álvarez (un profesor protagonizado por Demian Bichir), ya con 40 años de edad viviendo en Uyuni, ante la pobreza, la falta de oportunidades, su depresión, toma conciencia de su vida sin sentido que se agrava con su creciente alcoholismo, entonces toma la decisión de emigrar fuera del país y la mejor opción que ve es Estados Unidos. Se traslada a La Paz para hacer sus trámites ante la embajada estadounidense para una visa de turista pero un funcionario corrupto le exige dinero, y como estaba desesperado asalta a una traficante de oro. En estos trajines es que conoce a una prostituta de nombre Blanca (en papel de Kate del Castillo), quien le propone construir una nueva vida en el oriente boliviano, desechando el ir a la nación del norte, sin embargo Mario desestima la idea. Así, tras conseguir los dólares y pagarlos, ya en el aeropuerto es interceptado por gente de la traficante de oro quienes tras llevarlo a un barranco, es golpeado y despojado de todo. Recuperada su salud, regresa con Blanca y decide encaminarse con ella a algún lugar de la selva boliviana donde comenzar una nueva vida.
     Además de la dirección, Juan Carlos Valdivia hizo el guión y fue el productor junto a Alejandro Gonzáles. La dirección de producción estuvo en manos de Paolo Agazzi. El equipo técnico tuvo en parte a: Luis Felipe Galdo como productor ejecutivo, Patricia Quintanilla como Jefe de producción, Ernesto Fernández en la fotografía, en el sonido Miguel Sandoval y otros, y el casting fue trabajo de Cacho Mendieta.
El hecho de que una obra literaria sea la base de una película es reiterativo en Valdivia. Ya en Jonás y la ballena rosada (1995) recurrió a los escritos de Wolfango Montes. Ahora con American Visa (Premio ‘Erich Guttentag’, 1994), reconoce el valor de Juan de Recacoechea, quien nació en La Paz en 1935 y es autor de otras novelas tituladas: Fin de semana (1977); La mala sombra (1980); Toda una noche la sangre (s/ Luis Espinal, 1984); Altiplano express (2000) y París no era una fiesta (2002). También hizo una pieza de teatro bajo el nombre de Chicani (1994).


Ref.- M. Oblitas, “J.C.V. tras la visa americana”, La Prensa/Oh, 11.07.2004, p. 11-13; La Época / Show, “American Visa y el nuevo reto del cine en Bolivia”, 25.07.2004, p. 6-7; B. Andrade, “Los magos de American Visa”, La Razón / Escape, 08.08.2004, p. 8


Sobre el director Juan Carlos Valdivia:
 

viernes, 25 de octubre de 2013

EL MUSEO DEL APARAPITA

EL MUSEO Y SUS ACTIVIDADES

El museo del Aparapita es un espacio cultural, donde además de exponer en sus muros retratos de los forjadores de la cultura boliviana, realiza actividades como presentaciones de libros, de teatro y música. También hay exposiciones temporales de fotografías y pinturas.
Se autofinancia con la venta de almuerzos de lunes a sábado, en el horario de 12:00 a 15:00, horas en que la gente puede visitar el museo de manera gratuita.
El Museo participa activamente de eventos como la LARGA NOCHE DE MUSEOS y del Salòn Internacional de Arte (SIART).
A la fecha ha recibido la visita de varias personalidades de la cultura boliviana, entre ellos Gaby Vallejo, Alfonso Gumucio Dagron, Humberto Quino, Manuel Vargas, Mariano Baptista Gumucio, y diplomáticos como el Embajador Alemàn Phillip Schauer.
Lleva el nombre de Museo del Aparapita para homenajear al cargador de los mercados de la ciudad de La Paz, a quien le reconocemos su capacidad de hombre libre y trabajador.
El Museo es administrado por Elìas Blanco Mamani.

jueves, 3 de octubre de 2013

CARLOS CORDERO CARRAFFA



CORDERO CARRAFFA, Carlos Hugo (La Paz, Bolivia, 1958).- Director de teatro, dramaturgo, cuentista y activista cultural.
Estudió ciencias políticas en la UMSA (1993) y se diplomó en Educación Superior (2000) en la misma universidad. Miembro fundador del ‘Grupo Actoral 80’ de Venezuela. Trabajó en las tablas durante 10 años bajo la dirección de Juan Carlos Gené. Retornó a Bolivia en 1988 y dirigió varias obras de autores latinoamericanos. Coordinó encuentros, dictó talleres y organizó seminarios sobre teatro. Docente universitario, entre otras materias, dictó cátedra de teatro en la carrera de literatura de la UMSA.
Director, desde 1988, del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) en Bolivia. Oficial Mayor de Cultura de las ciudades de El Alto (1993) y de La Paz (1992 y 1994-1995). Ha publicado infinidad de artículos sobre temas políticos y de cultura.
Al reflexionar sobre el teatro y su función social, anotó: “El teatro, tiene como objeto y sujeto de su arte al ser humano -como casi todas las artes- pero en las artes escénicas en una dimensión particular, única y propia; está presente el hombre, el ser humano vivo modificando la realidad con su accionar; el ser humano reproduciendo vida en un tiempo y en un espacio concretos; el ser humano exhibiéndose en ese misterio que es el vivir; el hombre reflexionando acerca de su propia condición humana y diciendo acerca de la realidad que lo determina, condiciona e impulsa. La actividad teatral como producto de los hombres y de la sociedad, es esencialmente un hecho vivo, necesariamente colectivo y dolorosamente efímero, como nuestra propia existencia”.

LIBROS
Cuento: Nombres como papeles y colores (2007). 
Teatro: El costo de la vida (1995); Recetas para un filtro de amor infalible (s.f.); Urania Films (s.f.); El más luminoso de los arcángeles (s.f.); El cerco (2011).
Ensayo: La Constitución Política del Estado (2007).

Ref.- C. Cordero, “El sentido profundo y misterioso del teatro”, Rev. Sopocachi, LP, marzo-mayo 1990, 14; Programa “El costo de la vida”, Celcit, LP, 1995; Hojas de vida; LR/Tendencias, “Estantería”, 29.07.2007, C4


FOTO: Tomada por Elìas Blanco (2012)

D.R. Copyright: Elìas Blanco Mamani

jueves, 26 de septiembre de 2013

PELICULA AMARGO MAR DE ANTONIO EGUINO



Amargo mar, película de Antonio Eguino de 1984


Amargo mar  fue presentada al público en 1984, y toca el problema sensible de la pérdida de la salida al mar de Bolivia, producto de la invasión militar chilena en 1879, y que hasta hoy es un trauma histórico para los bolivianos. La película de Antonio Eguino trata de hacer una memoria cinematográfica de lo que algunos llaman Guerra del Pacífico.

A decir del cineasta Fernando Aguilar: “Allí –en la película- aprendimos que ni Daza era tan malo ni Campero tan bueno, allí pudimos enterarnos que no sólo los chilenos se llevaban de mil amores con los ingleses, sino que había unos bolivianos muy interesados en no perder contacto con los capitales de su majestad. Allí aprendimos que sobre todas las cosas y fue un sacudón para todos, que la historia puede llegar a ser un cubo de ocho caras y que depende de quien la tenga en sus manos y la interprete –bajo determinados intereses- para que la lectura sea de tal o cual manera”.

Por su lado el historiador Carlos D. Mesa anota que con esta película “Eguino fortalece la columna vertebral de su amarga visión de la realidad, porque Amargo Mar es la constatación de que tanto en el lado de la oligarquía como en el de la nación primaba la incapacidad, la imposibilidad de una conducción política y militar mínimamente coherente”. Y concluye más adelante: “La obra de Eguino ha contribuido a mantener en el tapete y en el debate muchos elementos importantes de la Bolivia contemporánea, y ha contribuido además a descubrir una nueva posibilidad para el cine boliviano que ha vivido y vive, desde el comienzo de los años setenta, a la sombra terrible del cine de Sanjinés”.

El argumento de Amargo mar intenta mostrar los entretelones de los sucesos de 1879, en que aparece un ingeniero de nombre Manuel Dávalos y su enamorada una chapaca llamada ‘La vidita’. Dávalos tras hacer labores de exploración en el Litoral entonces boliviano, alerta al presidente Hilarión Daza sobre los riesgos de invasión que había en la zona por parte de chilenos y británicos. Hasta que se produce la ocupación (marzo de 1879) y Daza intenta movilizar a las tropas, pero para sorpresa de todos, tropieza con los intereses empresariales de Aniceto Arze y del Gral. Narciso Campero más interesado en proteger las propiedades de Arce, a la vez que se conspiraba para derrocar a Daza, ambición que se concreta en diciembre de 1879, en que se erige como presidente Campero.

“Bolivia para Arce era mina y no mar. /…/ Daza como Arce son en el filme los símbolos que para Eguino, representan la nación y la anti-nación respectivamente”; es la conclusión a que llega José A. Murillo, aludiendo a la tesis que Carlos Montenegro plantea en su libro Nacionalismo y Coloniaje, en que denuncia la pugna entre los intereses del pueblo y la defensa de los intereses de una clase, en este caso clase dependiente de la extranjera.

La ficha técnica de la película tiene el siguiente detalle: Dirección y guión, Antonio Eguino (asesorado por Fernando Cajías y Edgar Oblitas); fotografía de Eguino y Armando Urioste. Música de Alberto Villalpando y escenografía de José Bozo. Actores: Heddy Bravo, Alfredo Rivera, Edgar Vargas, David Mondacca, Orlando Sacha, Enriqueta Ulloa, Germán Calderón, Daniel del Castello, Ninón Dávalos, Edwin Morales, Luis Aldana, Norma Merlo, Agar Delós, René Carriles, Edgar Darío González. Producción Ejecutiva: Paolo Agazzi. Producción: Productora Ukamau.


Ref.- P. Susz, “Cine en Bolivia: 1975-1987”, UH/Semana, LP, 09.08.1987, 10: F. Aguilar, “Amargo mar: la historia en el cine”, Los Tiempos, 21.08.1990, p. B6; C. Mesa, La aventura del cine boliviano, 1985, p. 118-19; J.A. Murillo, “Amargo mar”, Los Tiempos/Facetas, 08.07.1984, 12; P. Susz, Filmografía Video Boliviana básica, 1991, p. 166



Foto: Escena de Amargo Mar, en que aparece Eddy Bravo interpretando a HIlarión Daza.





D.R. COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani