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sábado, 28 de marzo de 2020

ELENA ORTIZ MONTAÑO DE ORTIZ, educadora y poeta boliviana


ORTIZ MONTAÑO, Elena (Santa Cruz, Bolivia, s. XX).- Maestro de música y poeta.
Los pocos datos que se conocen de su trabajo son dados por Elssa Paredes en su libro Diccionario Biográfico de la Mujer Boliviana: trabajó como maestra de música en distintos establecimientos educativos, llegando a ser directora de la Escuela Profesional de Señoritas de Santa Cruz. Fue esposa de quien fue Vicepresidente Nuflo Chávez Ortiz.
Uno de sus poemas –reproducidos por Elssa Paredes- es el titulado ‘Illimani’, dice en parte: “Tu mole de granito se funde con el cielo / allí tu blanco velo se tiñe de color / mostrándonos radiante el sol de la alborada / que alumbra el progreso de la ciudad que arrullas en tus faldas nevadas / y que en gélido encanto cristalizas las luces / del iris que nos brinda sus hermosos colores / para usarlos radiantes en la Unión Nacional”.

LIBRO Poesía: Poesías y canciones escolares (s.f.).


FUENTE: E. Paredes, Diccionario Biográfico de la Mujer, 1965, 190-191

D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani

JAEL OROPEZA, educadora y poeta boliviana



OROPEZA, Jael (Potosí, Bolivia, 1906 - 1991).- Educadora y poeta.
Se formó como educadora. Llegó a la escuela indigenal de Warisata, en el altiplano del departamento de La Paz, en 1939 para allí hacerse cargo de la Sección Normal. Fue esposa de Elizardo Pérez.
Su producción literaria data de su primera juventud, con poemas sueltos que hizo circular en distintas publicaciones de su tiempo, aunque al final no llegó a publicarlos en un libro. Ya en 1933, cuando cumplía sus 27 años de edad, la prestigiosa crítica uruguaya Luisa Luigi –en nota reproducida en La Paz por ‘La Semana Gráfica’-, tras leer algunos de sus poemas, daba elogiosos comentarios a Jael Oropeza, afirmando: “Jael, la del nombre bíblico y el alma india, no ha publicado todavía su primer libro de versos. Pero estas flores prematuras, estos frutos cuyo perfume intenso nos descubren la extrema juventud de la planta, bastan ya colocarlas en el grupo de las ELEGIDAS. /…/ Joel Oropeza no puede malograrse. Bolivia tiene en esta joven poetisa uno de los más bellos talentos poéticos entre las mujeres de América…”.
Por su lado, el escritor boliviano Guillermo Viscarra Fabre la ha valorado en 1941 anotando: “Poeta de altos quilates, quizá uno de los temperamentos más inquietantes de la lírica boliviana. Es el tipo de mujer nueva que ha dado muerte al prejuicio en un gesto de rebeldía inteligente. En una carne morena amasada de tropicales hálitos y vientos altiplánicos, su sangre tiene todo el ritmo de los kaluyos aymaras y los harawis keswas”.
En su poema titulado ‘Primavera’, expresa la autora: “Primavera, amarga ebriedad de la tierra / creación profunda e incalculable. / Los astros tejen su secreto en un recodo del alba. / Tu fecunda afirmación se anuncia en cada boca con un sabor de vino antiguo / tus signos aletean / trepas las eminencias del paisaje y multitud de caricias borbotean los vientos. / Aquí está mi rostro / entre el olor de los surcos mojados aspirando la apretada fragancia de tus arboladuras / que afluyen como un canto a las arterias del día”.

FUENTES: L. Luigi, ‘Una gran poetisa boliviana…’, en ‘La Semana Gráfica’, 24.06.1933, s.p.; E. Paredes, Diccionario de la Mujer, 1965, 189; G. Viscarra, Poetas nuevos de Bolivia, 1941, 185; J. Oropeza, ‘Primavera’, en Poetas nuevos de Viscarra F., 191-192

FOTO: Tomada de ‘La Semana Gráfica’, 1933
D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani

BERNARDINO DE CARDENAS PONZE, religioso y teólogo boliviano


CÁRDENAS PONZE, Bernardino de (La Paz, Bolivia, 1562 – Arani, Cochabamba, Bolivia, 1668).- Religioso católico, teólogo, misionero y conversor de indios.
Estudio en el Colegio jesuítico de San Martín el Lima, Perú (1594) y paso hacia 1597 a pertenecer a la Orden Franciscana, enseñando teología en el Cuzco. De allí para adelante tendría una azarosa actividad religiosa, llegando a ser Obispo del Paraguay y luego de Tucumán (1640), para luego ser designado en similares roles en Popayán y en Santa Cruz de la Sierra. Se dice que conoció varios idiomas nativos, lo que le permitió proyectarse como un notable conversor de indios.
En términos de Alfredo Guillén Pinto (1948), “su nombre resonó más en la historia religiosa y política de la Colonia a raíz de su larga lucha contra los jesuitas. Designado obispo del Paraguay, cuado realizaba su visita pastoral a las reducciones jesuíticas le opusieron resistencia. Éste fue el comienzo de una larguísima disputa entre el prelado y la orden mencionada. /…/ Vencido al final, fue desterrado a Santa Fé, de donde tuvo que viajar a pie para dirigirse al Alto Perú. Los jesuitas lo persiguieron sin descanso…”.
A decir de Ismael Sotomayor (1928), “He aquí un varón ilustre muy poco conocido en los anales de nuestra intelectualidad y que sin embargo debiera tenérselo como a uno de los precursores de la cultura patria. / fray Bernardino de Cárdenas y Ponze seráfica flor de humildad, ejemplo de virtud acrisolada y hombre de númen poco común, orgullo de los mitrados nacionales…”.
Por su lado el estudioso de la literatura boliviana Augusto Guzmán, justifica la incorporación de Cárdenas en su libro dedicado a Poetas y Escritores de Bolivia  (1975) con los siguientes términos: “Cárdenas  figura en la historia de nuestras letras como uno de los primeros escritores de la Audiencia de Charcas, no sólo por su antigüedad y nacimiento, sino por el valor literario de sus producciones que revelan originalidad de forma y profundidad de conceptos dentro de una amplia cultura eclesiástica prestigiada por su personalidad carismática. /…/ Una de las personalidades más completas y más expresivas de la Colonia, con haberse formado en estas Indias sin conocer Europa y sus universidades. El tipo del protagonista. El que vive su historia como una novela”.
El historiador Valentín Abecia Baldivieso, desde su perspectiva, anota: “El estilo de Cárdenas es alambicado y retórico, aunque se distingue al escritor humanista de elegante lenguaje que, en su antañona sintáxis, distrae con imágenes y enseñanza con su erudición. Fue su existencia combativa e inquieta la causa para que Cárdenas no fuera un escritor de grandes proporciones. Su vida de lucha y pasión al servicio de la iglesia y la ‘redención’ de los naturales americanos, su temperamento violento y enérgico, su quijotismo, le privaron de consagrarse a las letras por entero, más, en sus escritos se perfila como un pensador brillante y profundo”.

LIBROS DESTACADOS Informes: Memorial y relación de las cosas del Reino del Perú (1634); Manifiesto de agravios de los Indios (s.f.).


FUENTES: A. Guillén, ‘Breve semblanza de paceños…’, en LP en su IV Centenario: II, 1948,370; I. Sotomayor, ‘Celebridades bolivianas: Bernardino de Cárdenas’, Juventud, LP, 1928, 4; A. Guzmán, Poetas y escritores, 1975, 16-20; V. Abecia, Historiografía Boliviana, 1973, 139-140

FOTO: Ilustración tomada de La Paz en su IV Centenario, 1948

D.R. Copyright: Museo del Aparapita / Elías Blanco Mamani