EN EL AÑO 1942 de los talleres de la Escuela Tipográfica Salesiana de la ciudad de Sucre, con el auspicio de la Universidad de San Francisco Xavier, salía a luz el libro titulado AMANCAYAS, poemario del autor tarijeño Octavio Campero Echazú.
La obra de 134 páginas acoge a 22 poemas, muchos de ellos en temas tradicionales de su tierra natal, así están los titulados: ‘Anillo chapaco’, ‘Invitación a la copla’, ‘Martirios del trigo chapaco’ y ‘Canto del hombre árbol’.
Para el estudioso nacional Juan Siles Guevara, ‘Amancayas’ es una de las cien obras capitales de la literatura boliviana, argumentando que el mismo tienen un “Lenguaje depurado, sencillo y musical. Versos libres, cristalino como la tierra tarijeña que los inspira. ‘Amancayas’ es un prodigio de claridad en la captación de esencias chapacas, cuyo habitante, sentimental y limpio, fluye en estas páginas…”.
El poema titulado precisamente ‘Amancaya’, dice en algunas de sus líneas: “Amancaya, amancayita –lámpara de la alborada-, en tu cáliz una estrella se ha quedado rezagada. / Ya en los ojos de los bueyes –pozos de paz de la casa--, amancaya, amancayita, despierta la madrugada, y la vida en los corrales ordeña leche de vaca. / Amancaya, amancayita – primera copla del alba--, no hay mocita que no lleve tu perfume en la garganta, cuando te cuelga en su oreja por confidente del alma”.
Y en ‘Anillo chapaco’ expresa: “Con la plata de mis pagos, hazme, platero, un anillo que me encadene a mi moza fragante a sol y membrillo”.
El autor Octavio Campero Echazú nació en la ciudad de Tarija, en Bolivia, en el año 1900, y falleció en Cochabamba en 1970. Ha publicado hasta seis poemarios.
DERECHOS RESERVADOS: Museo del Aparapita – Elías Blanco Mamani
La Paz – Bolivia
2026

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