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sábado, 26 de septiembre de 2026

DORA GOMEZ DE FERNANDEZ, escritora y ensayista boliviana


GÓMEZ DE FERNÁNDEZ, Dora
(La Paz, Bolivia, 1925?).- Escritora y ensayista literaria.

Estudió para profesora de letras y filosofía en la Normal ‘Simón Bolívar’ de la ciudad de La Paz. Se entregó a la investigación literaria, para ello ha visitado países como Cuba, Colombia, Chile y España. Varios de sus libros tienen la coautoría con su esposa Nicolás Fernández Naranjo.

LIBROS Novela: Más allá de la luna (2000); Entre cirios e inciensos (2009). Ensayo: La prometheida de Franz Tamayo (1954); La poesía lírica de Franz Tamayo (1968). Educativo: Preceptiva literaria (coautora con Nicolás Fernández, 1963); Diccionario de bolivianismos (coautora con Nicolás Fernández, 1964); Los géneros literarios (coautora con Nicolás Fernández, 1977).

 

FUENTES: Dora Gómez, La poesía lírica de Franz Tamayo, La Paz, 1968, solapas; Willy O. Muñoz, Diccionario crítico de novelistas bolivianas, La Paz, p. 101; Biblioteca Museo del Aparapita, La Paz, 1968-1977

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FLORIAN GIEBEL, educador polaco en Bolivia


GIEBEL ZILLKA, Florian
(Polonia, 1881 – 1954).- Educador.

Fue parte de la orden católica de los Salesianos, para lo que estudió en Italia. Llegó a Bolivia en 1901 y se instaló en la ciudad de La Paz para aquí seguir estudios de filosofía y teología. Según apuntes del historiador Josep Barnadas, Giebel dedicó toda su vida a la enseñanza, desempeñándose varias veces como Director de los colegios de su congregación. Tiene una amplia producción de textos escolares, hasta ocho volúmenes, los que han logrado una favorable entre los estudiantes en Bolivia.

En la introducción de su libro Geografía de Bolivia (1932), Giebel hace la siguiente valoración: “¡Bolivia! He aquí una palabra mágica que debe llenar de alegría el corazón de todos los bolivianos. Es nuestra Patria. Es la herencia que nos han legado nuestros antepasados y que ellos han conquistado, derramando su sangre. Bolivia es un vasto, hermoso y rico territorio, en el interior de América del Sur, hacia el oeste, en la parte más elevada de la cordillera del los Andes. Es uno de los pocos pueblos del mundo, que no tienen salida al mar, porque perdiósu riquísimo litoral en la injusta guerra con Chile. El territorio de Bolivia tiene elevadas montañas, cubiertas de blanca nieve; pero, en su interior encierran riquísimos minerales”.

LIBROS Historia: Lecciones de historia de Bolivia (1920); Geografía de Bolivia (1932). Lectura: En marcha (1941); Hacia la cumbre (1945); Siempre adelante (1952); Quiero leer (1959); En la cumbre (1961).

 

FUENTES: Josep Barnadas, Diccionario Histórico: I, Sucre, 2002, p. 937; Arturo Costa, Catálogo de la Bibliografía: I, La Paz, 1966, p. 524-525; Biblioteca Museo del Aparapita, La Paz, 1932-1972

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ADHEMAR GEHAIN, pedagogo belga en Bolivia


GEHAIN, Adhemar
(Bélgica, s. XIX - Bruselas, Bélgica, 1955).- Pedagogo.

De profesión pedagogo. Según datos del biógrafo Josep Barnadas (2002), Gehain llegó a Bolivia como parte de la Misión Pedagógica Belga el año 1913. Se desempeñó en principio com profesor de geografía e historia en la Normal de Sucre, posteriormente asumió la dirección del colegio ‘Junín’ (1918-1926). En la ciudad de La Paz asumió el cargo de Director general de la Enseñanza Primeria, Secundaria y Normal (1926-1930). De retorno en Bélgica fue designado Cónsul General de Bolivia (1937). Ha publicado varios libros de rango educativo.

Citado por Manuel Frontaura Argandoña, Gehain definió a Bolivia: “País extraño, contradictorio, rico de dones, cuna de la más antigua civilización del pasado y grávido de porvenir. /…/ Nada de más majestuoso, nada de más vario en arquitectura geográfica que Bolivia. Indiferente en el trópico, se yergue de un golpe en occidente, con una maravillosa cordillera. Son los Andes, cuyas cumbres se elevan a más de 7.500 metros, y cuyos robustos flancos sostienen, a 4.000 metros de altura, el altiplano donde pulsa el corazón del país. Todos los cielos, todos los climas, todos los productos del globo están allí reunidos es ese territorio erizado de cimas y quebrado en abismos, como su historia. / Es una tierra de contrastes, de oposiciones violentas, de cambios imprevistos y rápidos. A los desiertos áridos suceden valles paradisíacos llenos de manantiales, cargados de flores y de frutos. Aquí los picos nevados se lanzan, como titanes, al asalto del cielo y se curvan hacia el litoral perdido, mientras las sierras despliegan sus vísceras colmadas de metal puro. Allá está el altiplano desolado, sobre el cual se extiende el vuelo majestuoso del cóndor, por allí pasa la llama desdeñosa, aristocrática, como aparecía en los vasos de arcilla de los Incas. Más lejos, hacia el Atlántico, está la floresta sofocante, saturada de esencias, donde la naturaleza ha recibido la bendición del Creador”.

Y Sobre Tiwanaku, el mismo hacía la siguiente reflexión en 1929: “La tierra de Tiahuanacu es una tierra sagrada. Sagrados son sus monolitos. Sagrado es su suelo. Sagrado es su paisaje. No se debe, no se puede atentar contre el conjunto prodigioso reunido allí. /…/ constituyen  algo como las huellas prodigiosas dejadas por una raza de gigantes, en la magna ruta de las civilizaciones”.

LIBROS Historia: Resumen de historia general contemporánea (1914); Lecciones de Geografía general (1917). Ensayo: Reflexiones (1929).

 

FUENTES: A. Gehain, “Las ruinas de Tiahuanacu” en Reflexiones, 1929, 235-245; M. Frontaura, Descubridores y exploradores de Bolivia, La Paz, 1971, p. 21-22; Josep Barnadas, Diccionario Histórico: I, Sucre, 2002, p. 929

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