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viernes, 23 de octubre de 2026

AYSA, película de Jorge Sanjinés de 1965

 


AYSA, UNA PELÍCULA DE JORGE SANJINÉS DE 1965

Una primera aproximación cinematográfica de Jorge Sanjinés a la realidad minera fue a través de AYSA, en que su director -en 40 minutos que dura la película-, intenta mostrar el drama de un minero independiente (no sindicalizado y al margen de la ex COMIBOL), que con sus propios medios trata de arrancarle a la montaña, en un socavón abandonado, los restos de su riqueza estañífera.

AYSA fue presentado en 1965, tiempo en que Jorge Sanjinés se encontraba como director  técnico del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB), entidad que fuera clausurado por el régimen defacto de René Barrientos Ortuño el 5 de noviembre de 1964, pero que al poco tiempo decidió reabrirla para hacer propaganda a su gobierno.

Entonces, según anota Alfonso Gumucio Dagron, "Sanjinés era consciente del riesgo que representaba depender del gobierno militar, y tuvo que hacer algunas concesiones para poder, casi clandestinamente, subvertir la situación con películas de contenido social". Allí estuvo Sanjinés dos años y algunos meses.

Aysa, define el mismo historiador, es la primera aproximación de Sanjinés al mundo minero, pero una aproximación circunspecta, puesto que el film se realiza al margen del movimiento sindical minero, tomando como personaje a un ‘independiente’, a un solitario de los que escarban los restos minerales en las minas agotadas. El momento no era propicio para hacer algo más comprometido: en mayo y septiembre de 1965 los centros mineros fueron invadidos por el ejército y se produjeron las masacres que el propio Sanjinés describirá años más tarde en un largometraje.

Según contó Oscar Soria, Aysa además de ser la primera película argumentada que se filmó en el país sobre el tema minero, sirvió para entrenar al personal técnico y permitir la coordinación de su trabajo en conjunto, con vistas al primer largometraje boliviano filmado en aymará y castellano llamado UKAMAU (1966).

En esta circunstancia es que los cineastas partieron de la ciudad de La Paz con rumbo a al distrito minero de San José, en Oruro, para rodar en el tiempo de un mes AYSA. Edmundo Ugarte estuvo a cargo de la fotografía; en la producción figura Ricardo Rada y Alberto Villalpando puso la música. También estuvieron el pintor Luis Zilveti como asistente de realización, y De Sanzo, un argentino, tomó bajo su responsabilidad la iluminación de las escenas en interiores. Los actores fueron los mismos pobladores del lugar, grupo del que tomaron los papeles protagónicos Benedicta Huanca y Vicente Verneros (los mismos participarían de películas futuras de Sanjinés).

El argumento de la película –resumido por sus productores- corre así: Un minero boliviano perteneciente a la condición de pirquiñero (trabajador independiente que extrae mineral en los parajes peligrosos y abandonados por las empresas de minas consideradas agotadas) lucha por conseguir algo del mineral perforando la roca con sólo un cincel y martillo. Empeña sus últimas pertenencias para comprar la dinamita. Mientras su mujer y niño deben  enfrentar el desalojo que el dueño de la vetusta pieza exige con ayuda de la policía. La explosión en la que el pirquiñero cifra todas su última esperanza desata un derrumbe que los sepulta. El grito desesperado de su hijo mayor que lo asistía y que escapa ileso impulsa la acción solidaria de otros trabajadores que acuden al rescate. Su cuerpo moribundo es sacado dificultosamente y, sorteando peligrosos abismos y terreno deleznable, lo transportan mientras su mujer limpia de la tierra el rostro herido con extraña ternura. Sobre el conjunto imponente de rocas y montañas se eleva el martilleo angustioso de miles de pirquiñeros luchando por la vida y contra el hambre.

"A partir de primeros planos de miradas -en definición del historiador Carlos D. Mesa Gisbert-, de rostros poderosos, Sanjinés va construyendo el nivel de la tensión de la película. La referencia social es clara. No es todavía una mirada consciente e intencionada políticamente, elemento que fue también muy útil en UKAMAU y YAWAR MALLKU". Y más adelante concluye el citado historiador en este capítulo: "Una de las virtudes más importantes de Sanjinés fue el tratamiento de blanco y negro en una doble dimensión estética e intensificadora del dramatismo...".

 

FUENTES: A. Gumucio, Historia del cine en Bolivia, 1982, p. 221 y 223: C. Mesa, La aventura del cine boliviano, 1985, p. 83-4; O. Soria, “Cine”, Presencia/Sesquicentenario, 06.08.1975, p. 501; Jorge Sanjinés, Teoría y práctica…, 1979, 237-38

FOTO: Archivo Cinemateca Bolivia, La Paz

DERECHOS RESERVADOS: Museo del Aparapita – Elías Blanco Mamani

 

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