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Gracias por citar la fuente en cualquier reproducción que se haga de este material. D.R. Elías Blanco - Editorial "El Aparapita".

viernes, 11 de noviembre de 2011

ANTONIO DIAZ VILLAMIL


DÍAZ VILLAMIL, Antonio (La Paz, Bolivia, 1896 - 1948).- Escritor, tradicionista, dramaturgo e historiador.
Profesor de Estado (1921) en las materias de historia y geografía. Director del Colegio ‘Bolívar’ de La Paz. Director de la Escuela Nacional de Arte Escénico (LP, 1940). Delegado al I Congreso Indigenista  Interamericano (México, 1940). Director General de Educación.
Antonio Paredes Candia lo destaca: "Díaz Villamil conocía en profundidad la psicología indígena y por ello utilizaba algunas de sus observaciones como elementos de sus leyendas, además llenaban un vacío notorio. Pero tiene su obra algo por la que será siempre recordada: es un alegato en favor de la raza nativa; son escritos en que se realzan las virtudes del indio y de las clases populares".
A decir de Alfredo Guillén Pinto, Díaz fue “Fecundo, fecundísimo y siempre en curva de ascensión. Primero escribió, numerosos libros para sus alumnos. Luego puso el pie en el terreno de la novela, en el del cuento, en el del teatro. Hizo la bisección de los tipos nacionales, sacudió los problemas sociales de Bolivia, hizo culto de la patria, escudriñó el pasado y abrió, amplias, las alas de su ágil imaginación. Sus obras llegaron al alma del pueblo, y allá han de supervivir”.
El escritor Porfirio Díaz Machicao destaca su faceta teatral: “Díaz Villamil es el mejor artista creador del teatro de Bolivia. Ha realizado un indeclinable trasunto del mestizo boliviano, héroe de una dramaturgia de raza y belleza”.
Fue director y coordinador de la monografía La Paz en su IV Centenario, en cuyo prólogo anotó: "El alma misteriosa del autóctono es otra incógnita inquietante para los psicólogos y educadores. /.../ La Paz, con todo lo que vale o cree valer, existe para beneficio de la Patria Grande, por cuya prosperidad y ventura /.../ seguirá como hasta hoy laburando, tesonero, cordial y atento de espíritu, e incansable en la brega, por la grandeza de Bolivia, el solar común de la nacionalidad".
Una de sus obras más difundidas es la novela La niña de sus ojos (1948), y que ha sido comentada por el crítico Juan Quirós García en los siguientes términos: “Si quiere un tema nacional, alguno que defina puntualmente a una clase –digámoslo así- social del país? Lo tenemos en La niña de sus ojos de Antonio Díaz Villamil. /…/ La birlocha emerge en estas páginas con una objetividad y exactitud tales, que no se podría pedir más. Su proceso psicológico va desarrollándose paso a paso, con el cual el autor logra presentárnosla  en efigie completa y acabada. /…/ Los personajes de la novela saben dónde pisan, y cuanto hacen vemos que los hacen con la mayor naturalidad del mundo, y con esa misma naturalidad nos familiarizamos con ellos. La trama despierta el interés desde el comienzo. Díaz Villamil tiene destreza para complicar las situaciones, y naturalidad para descifrarlas. Eso no quiere decir, sin embargo, que en algunos pasajes deje de recurrir a arbitrios un tanto artificiosos, por querer llevar todas las aguas a su molino. Maneja además un diálogo fácil y espontáneo. Sus descripciones del ambiente, sobre todo de nuestras costumbres populares, alcanzan admirable verismo”.
Su segunda novela, Tesoro de los Chullpas (1930), ha sido comentada por Augusto Guzmán, quien hace el siguiente resumen: “Es una pequeña novela de 100 páginas, cuyo argumento se acomoda a probar la superstición indígena de que desenterrar chullpas (momias antiguas) acarrea desgracia a los exhumadores. Dos primos que se aman y van a casarse, caen en la tentación carnal de cuyas resultas ella tiene un hijo en la finca, a orillas del lago, mientras él viaja a Europa a vender el tesoro de los chullpas. Por ocultar su culpa al padre, que llega sin aviso a la hacienda, deposita la criatura en el hueco de los chullpas donde la devoran los buitres. Alterada la joven con este hecho, el día de la boda se suicida largándose al precipicio con su traje nupcial”.

LIBROS
Novela: La niña de sus ojos (1948); El tesoro de los Chullpas (1930); Plebe (1943).
Cuento: Khantutas (1922); Tres relatos paceños (1945).
Tradición: Leyendas de mi tierra (1929); El Ekheko (1945).
Teatro: La herencia de Caín (1921); La voz de la quena (1922); El nieto de Tupac Katari (1923); La hoguera (1924); La rosita (1928); El traje del señor diputado (1930); Cuando vuelva mi hijo… (1942);  El hoyo (1942); Plácido Yañez. El Vals del recuerdo. Gualaychos (1947); Nuevo teatro escolar boliviano (1947); Las dos multas (1989); El tirano Melgarejo y los estudiantes (1989).
Historia: Curso elemental de historia de Bolivia (4 v., 1936-1944).

Ref.- Guillén, “Breves semblanzas…”, LP IV Centenario: II, 374; Pabón, “La novela…”, IV Centenario: III, 65; Pabón, “El cuento…”, LP IV Centenario: III, 1948, 72; Pabón, “Del teatro…”, LP IV Centenario: II, 1948, 87; Díaz, Prosa y verso: II, 147-53; Quirós, “La niña de sus ojos”, PL, 30.01.1972, 3; Díaz Machicao, Antología del teatro, 1979, 208; A. Paredes, "Tradicionistas bolivianos: A.D.V.", PL, 06.01.91, 1; R. Salamanca: "D.V.: maestro, dramaturgo...", PL, 15.12.1974, 3; Costa, Catálogo: I, 441-3; M.T. Soria, Teatro Siglo XX, 1980, 123-41; Muñoz, Teatro Contemporáneo, 76-80; Francisco Álvarez, “Medio siglo de teatro boliviano”, Khana, 33-34, 1959, 332

Copyright: Elías Blanco Mamani

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