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jueves, 23 de febrero de 2012

MAMERTO OYOLA CUELLAR MENACHO


OYOLA-CUELLAR MENACHO, Mamerto (Santa Cruz, Bolivia, 1838 – 1902).- Filósofo.
“Después de una infancia azarosa, fue adoptado por el hacendado J. Oyola, quien le dio su apellido”, anota el biógrafo Marcelino Pérez. De profesión abogado con estudios en la UMSS de Cochabamba. Director del Colegio de ‘Ciencias y Artes’ de Santa Cruz (1869-1879). De activa vida política, fue diputado nacional en varias gestiones y Senador (1890). Prefecto del Beni (1882) y luego Ministro y Presidente de la Corte Superior de Santa Cruz.
Según destaca el mencionado Marcelino Pérez. “Su obra maestra es La Razón Universal, que llegó a Bolivia en los tiempos de la revolución de 1898 y de la Guerra del Acre /…/. A pesar de ello, Manfredo Kempff consideró que era uno de los libros más profundos de la literatura filosófica del continente; y, Francovich calificó a su autor como el mejor exponente del pensamiento boliviano del s. XIX”.
Por su lado José Roberto Arze lo define: “Como filósofo, propugnó, un ‘retorno a Descartes’, postulando una especie de ‘racionalismo espiritualista’ engarzado con el teísmo cristiano y haciendo crítica de las principales corrientes de la filosofía moderna”.
Rescatamos algo de su pensamiento a través del siguiente fragmento, citado por Oscar Alborta Velasco, tomado de La Razón Universal en que Oyola afirma: “El Gobierno de la Sociedad, por la Razón, es la alianza de la Filosofía con la Política que le es subordinada. Los Estados libres se bastan para gobernarse; son independientes como el principio sobre el cual reposan: la Razón Universal; las leyes que emanan de ella, no necesitan de otra consagración para ser obedecidos. Los hombres son iguales, porque todos son igualmente libres e igualmente responsables de sus acciones ante el principio moral: la igualdad está también en el derecho de hacernos usar de la libertad para cumplir sus deberes. Con la idea de Dios, que nos ha criado a su imagen, es decir con la libertad y para el fin eterno, la tiranía no sólo es un atentado, es una blasfemia. Se puede privar de libertad a un pueblo de dos modos: por la violencia exterior puede apagarse la voz de la conciencia; y se llega al mismo resultado de una manera más segura por la corrupción o el envilecimiento, la violencia, la fuerza material sólo llega al cuerpo, pero deja el alma toda su energía y la facultad de la resistencia; el envilecimiento y la corrupción hacen violencia al alma misma y tienden nada menos que a suprimirla…”.

LIBROS
Filosofía: La Razón Universal (Barcelona, 1898); Crítica del panteísmo hegeliano (fascículos diario ‘La Ley’, SC, 1901); Teoría metafísica de la moral (inédito).

Ref.- Mario Arancibia, “El pensamiento”, en Presencia del Sesquicentenario, 06.08.1975, 369; Oscar Alborta, “Filósofo ignorado”, Presencia/PL, 21.08.1977, 2; J.R. Arze, Diccionario Sociales, 1984, 109-110; M. Pérez, Diccionario Histórico: II, 2002, 441; GMSC, Enciclopedia del Oriente, 2010, 428-429


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