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Gracias por citar la fuente en cualquier reproducción que se haga de este material. D.R. Elías Blanco - Editorial "El Aparapita".

martes, 21 de febrero de 2012

MAURO NUÑEZ CACERES


NÚÑEZ CÁCERES, Mauro (Villa Serrano, Chuquisaca, Bolivia, 1902 – Sucre, Bolivia, 1973).- Músico y maestro charanguista.
De niño (1914), se trasladó a la ciudad capital Sucre, donde inicialmente aprendió artes plásticas con la familia Palacios y comenzó su afición por la escultura; fue el tiempo en que comenzó, de manera autodidacta, a cultivar el charango. Tras cumplir con su Servicio Militar (1920), en 1931 se trasladó a la ciudad de La Paz y se incorpora a la Compañía de Teatro ‘Tiwanaku’ de Wenceslao Monroy, donde actúa como músico concertador y desempeña además el rol de pintor de decorados y coreógrafo; con este elenco hace viajes a Perú y Ecuador. Luego de esta experiencia fijó su residencia en Lima, Perú, donde siguió con el teatro e hizo esculturas en miniatura; allí trabajó por 20 largos años. Luego se trasladó a Buenos Aires, Argentina, donde hizo de artista múltiple además de hacer radio. Actuó en el prestigioso Teatro ‘Colón’ y en festivales organizado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Hasta que retornó a Sucre después de treinta años y fue declarado ‘Hijo Predilecto de Chuquisaca’. Se desempeñó como profesor de artes folklóricas y de charango en la Escuela de Música ‘Simeón Roncal’. En 1957 grabó su primer Long Play en el sello ‘Méndez’ con versiones de charango con piano. Fue el período en que de manera sistemática fabrica charangos que fueron destinados a entidades oficiales y a Embajadas de distintos países.
Según  apuntes de Juan Manuel Torrez Rojas, perseveró en la creación de nuevos timbres para el charango, hasta conseguir la formación del cuarteto clásico de cuerdas, fabricando cuatro charangos de distintos timbres y dimensiones, tal como ocurre con los instrumentos de arco. Enseñó  la técnica del manejo de estos instrumentos; existen grabaciones que abonan el resultado de tales innovaciones que el artista calificaba como Charangología. Probó con muy buen resultado un instrumento de doble factura, que era a la vez charango y pinkillu. Logró insertar un pinkillu en la diapasón del charango, haciendo coincidir los orificios con la entrastadura, de tal modo que podía en su caso servir como aerófono y como cordófono, caso único en la organografía universal. Fue nominado como ‘El obispo del charango’ en el festival Folklórico de Salta, Argentina.
Como compositor tiene más de cuarenta creaciones, entre ellas: Canción y huayño (huayño); July July palomita (motivo chuquisaqueño); El arriero (huayño); Chuquisaqueñita (huayño); Taruquitas (huayño); Poncho ponchito (huayño); Fantasía para quenas (motivo chuquisaqueño); El chapaqueño (huayño).
Matilde Casazola le dedicó un poema que en una partes dice: "Ah Don Mauro / tu sonrisa cabal / tu talla de árbol / tus manos trabajadas en piedra y sueño, / todo queda dormida allá / en tu escondido pueblo. / Pero ahora formas parte tú / de esa caravana / que ronda y ronda nuestras paredes / concedidas / por un tiempo mortal. / Estás más aquí de los relojes / y tocas mi aire / suavemente, / cobrizo embrujador de los charangos".

Ref.- J.M. Torrez, “Música”, en Monografía de Bolivia: I, 1975, 200-201; Cavour, El Charango…, 244 y 285; Rojas, Creadores, 72; M. Casazola, "Cobrizo embrujador de los charangos", Aquí/Pegatina, diciembre de 1991, 1; Mario Ríos, “Mauro Núñez y el folklore boliviano en el extranjero”, El Diario, 17.01.1971, 4; La Prensa/Oh, "El charango más grande del mundo", 25.01.2004, 18; Fundación La Plata, La Música, 2005, 57


COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani

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