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sábado, 13 de septiembre de 2014

BARTOLINA SISA VARGAS




SISA VARGAS, Bartolina (Caracato, La Paz, Bolivia, 1750 – La Paz, Bolivia, 1782).- Luchadora indígena.
Nació el 24 de agosto de 1750 (según anota Nicanor Aranzaez, otros como Barnadas anotan hacia 1761) en la localidad de Caracato, vecina de Sica Sica, en la hoy Provincia Aroma, del departamento de La Paz. En su juventud ayudó a sus padres en los viajes que hacían a la zona de los Yungas para el rescate de coca, labor que luego ella de manera independiente realizaría.
Se casó con Julián Apaza (quien luego adoptaría el nombre de Tupac Katari) en Sica Sica en 1780. Entonces se dedicó a tareas de lavandería, hilado y tejido, en días en que su esposo hacía viajes organizando la rebelión indígena que desembocaría en el cerco a la ciudad de La Paz en 1781.
Tupac Katari la nombró Virreina en las jornadas del cerco a La Paz, por lo que en varios lapsos de tiempo fue cabeza de la rebelión, hasta que fue tomada prisionera por los españoles a causa de una traición de los suyos. Sus captores la utilizaron para atraer e intentar capturar a Tupac Katari, quien intentó en reiteradas oportunidades rescatar a su esposa.
Hasta que el 6 de septiembre de 1782, en La Paz, fue ejecutada en la horca por orden del oidor  Francisco Tadeo Diez de Medina.
Un retrato de la personalidad de Bartolina Sisa es la que hizo la historiadora María Eugenia del Valle en su libro Historia de la rebelión de Tupac Catari (2011), en que anota: “La mujer sumisa que lavaba, hilaba, y tejía y soportaba las largas ausencias que le imponía su marido con sus viajes, fue traída a El Alto –cuando el cerco a La Paz de 1871– para afrontar una situación desconocida que supo aceptar y que no implicaba solamente la gloria y el boato que le imponía el ser esposa del nuevo virrey, sino también la tarea más ardua y peligrosa de empuñar las armas, acaudillar las tropas, enrolar combatientes, tomar decisiones e imponer su voluntad a los alzados que no debían verla flaquear un solo instante si no querían perder la autoridad que su marido delegaba a ella. / Por las descripciones que el Padre Borda, un agustino que estuvo prisionero en El Alto, hizo a Segurola en un informe que éste le pidió cuando pudo escapar hacia la ciudad, puede apreciarse cómo Bartolina supo captar los deberes que le imponía su nuevo papel, con lo que no sólo fue una eficaz capitana, sino también intuyó la importancia que significaba el mantener un etiqueta y soportar un protocolo, dada la necesidad que tenía su marido de rodearse de una aureola de prestigio que llenara la carencia de jerarquía social de que adolecía, puesto que él no era de sangre noble ni había desempañado jamás un cargo político importante como el de cacique”.

FUENTES CONSULTADAS:
Boleslao Levin, “Confesiones de Sisa ante jueces españoles”, La Razón/IV Centenario, 20.10.1948, p. 169; Aranzaez, Diccionario de La Paz, 1915, 724-725; Elsa Paredes, Diccionario Biográfico, 1965, 255-256; JT/JMB, Diccionario Histórico: II, 2002, 915-916; M.E. Del Valle, Historia de la rebelión de Tupac Catari, 2011, 247-248

FOTOS: (1) Dibujo de Alfaro Ramírez y (2) Bartolina Sisa tomada prisionera y castigada vista por el artista Angel Oblitas. (Archivo Museo del Aparapita)

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