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miércoles, 11 de enero de 2017

AQUILES VERGARA VICUÑA en Bolivia



VERGARA VICUÑA, Aquiles (Viña del Mar, Chile, 1895 – La Paz, Bolivia, 1968).- Historiador y militar.
De sus 73 años de existencia, 38 los vivió directamente junto a Bolivia, pero no en plan de inmigrante, de refugiado o colonizador, sino del que opta en luchar por una patria adoptiva. No otra cosa se puede deducir de sus acciones como cuando participa en el frente de batalla en la Guerra del Chaco como oficial del ejército boliviano. Además tuvo otro frente de guerra, en este caso con su propio país: Chile, al asumir que era injusto el enclaustramiento boliviano y para difundir su posición elabora y publica una serie de libros que abogan por un cambio de actitud de los gobiernos chilenos. Aquiles Vergara Vicuña no estaba de paso por Bolivia, se quedó y para siempre, y aquí murió, en La Paz en 1968, quien había nacido en Viña del Mar en 1895. Pero el caso es que antes de que venga a Bolivia Aquiles Vergara no era un chileno corriente, de ello nos damos cuenta revisando su historia de vida: se graduó de la Escuela Militar como Oficial de Artillería (1914), estuvo en Cuba y España en misiones de servicio; luego abandonó el Ejército para dedicarse, como civil, a la política.
Fue Diputado (1921) y posteriormente Ministro de Justicia e Instrucción Pública (1927) bajo el gobierno de Carlos Ibáñez. Hacia 1930 se desempañaba como Alcalde de Quilicura, cargo al que se vio obligado a renunciar tras la caída del gobierno de Ibáñez que lo había nombrado. Es el tiempo en que decide venir a Bolivia para recolectar datos a fin de elaborar trabajos de historiografía en torno a la relación chileno-boliviana.
En 1934 conoce al Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile Plácido Sánchez, de cuya relación saldría posteriormente una invitación para incorporarse al Ejército Boliviano en el frente de batalla en plena Guerra del Chaco (1932-1935) frente al Paraguay. El historiador chileno Bernardo Jeffs señala que Aquiles Vergara fue uno de los 105 oficiales chilenos en situación de retiro que combatieron a favor de Bolivia en la Guerra del Chaco, pero fue el único en asumirlo como algo suyo. Asiste a la contienda con el grado de Teniente Coronel. Llegó a ser designado Comandante de Artillería del I Cuerpo, como tal tuvo participación en importantes batallas. La experiencia llevaría luego a que el mismo sea nombrado como cronista oficial de la Guerra. De allí salen los tomos  de Historia de la Guerra del Chaco (7 v. 1940-45) y monografías como: Bernardino Bilbao Rioja (1948). Luego vendría el tema del mar de Bolivia.
Sus ideas se forjarían en base al estudio de la historia y la posterior publicación de libros. Una lista de ellos es el siguiente: Bolivia y Chile. Lecciones del pasado, advertencias para el porvenir (1936); El mar, nexo de paz entre Bolivia y Chile (1938); Criba de recuerdos (1955); Cosas y quisicosas de un problema americano (1963). En su libro publicado en (1938),
Aquiles Vergara en el capítulo referente al Tratado de 1904 (reproducido por Mariano Baptista Gumucio), un tono reflexivo y dirigido principalmente a sus compatriotas, argumenta sobre el tema lo siguiente: “Es claro que Chile con varios miles de millas de costa no puede experimentar  la necesidad de ellas; es una caso de hartazgo. En cambio es justo y es humano que Bolivia, que no tiene una pulgada de costa, desee vivamente adquirir cualquier extensión de ella por pequeña que sea. Lo que se tiene generalmente no preocupa ni se valoriza. Cuán diferente es el caso de justipreciación de aquello que se posee en pequeña escala o bien de aquello que se ansía poseer. / Es tiempo ya que el pueblo chileno comprenda la tragedia molesta y dolorosa que significa la extorsión sobre un conglomerado libre para obligarlo a vivir enclaustrado, y que se apresure, con equidad y nobleza a orientar a sus dirigentes en busca de una solución armoniosa y edificante que suprima de una vez por todas las causa de este perenne desasosiego, a la vez que haga desaparecer esa atmósfera de prevención o de crítica que comúnmente ha nimbado las actuaciones de la política exterior de Chile, y esto sólo podrá ocurrir cuando el pabellón boliviano pueda ondear a través de los mares del mundo, luego que el país tenga acceso propio al océano Pacífico, ruta majestuosa, verdadero ‘camino de las naciones’, que no debería ser extraño a ninguno de los pueblos colombinos”.


FUENTES: José Roberto Arze, Historiadores y cronistas, 1989, 172; M. Baptista, Chile-Bolivia. La agenda inconclusa, 1999, 39-54; R. Botelho Gosalvez, “Diseño de un hidalgo chileno”, Hoy/Análisis, LP, 18.09.1992, 1-5; L. Jeffs, “Vergara Vicuña en la Guerra del Chaco”, Ultima Hora/Semana, LP, 01.10.1995, 4-6

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