FINOT FRANCO, Enrique (Santa Cruz, Bolivia, 1891 – 1952).- Escritor, crítico literario e historiador.
Estudió en la Normal de Sucre de donde se tituló como profesor de dibujo y cartografía (1908). Trabajó en el servicio diplomático desde 1917, desempeñando funciones en el Perú, Argentina, EEUU y México. Presidió la delegación boliviana en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz en Buenos Aires. Diputado nacional (1927-1931). Ministro de Relaciones Exteriores (1936-1937). Miembro de las Academias Bolivianas de la Lengua y de Historia.
Juan Quirós, en 1991, escribió: "Enrique Finot, como hombre de letras, fue autor de dos novelas y de una investigación literaria. Sus novelas intituladas: El cholo Portales y Tierra Adentro, con mucha sustancia costumbrista, no cuajaron mayormente en el género y prácticamente están olvidadas. No así su monumental obra de investigación literaria, cuyo título es Historia de la literatura boliviana, obra que ha influido en no pocos autores que han escrito sobre nuestras letras...".
Por su lado Valentín Abecia Baldivieso también destaca su Historia de la literatura boliviana, anotando: “libro en el que se muestra ecuánime y preciso, hace ver todo un proceso nacional en forma metódica y ordenada, aunque ese método sea solamente cronológico. Hay, sobre todo, algo que admirar y ponderar en la obra de Finot, es la primera historia de la Literatura Boliviana publicada en el país, ¿qué representan los anteriores trabajos de Vaca Guzmán, Guerra, Bedregal, Ballivián, Villalobos?, nada más que ensayos, pequeñas críticas, trabajos incompletos; en cambio la obra de Finot es coordinada, abarco todo el proceso intelectual del país, y aunque se diga que solo hace nominación cronológica, no puede desconocerse que ha realizado una labor titánica en la investigación y catalogación de libros y autores”.
En el prólogo precisamente de su Historia de la Literatura, Finot anotó: "País que no recoge, conserva y da a conocer su tradición literaria, por pobre que ella sea, no puede considerarse país civilizado. Sólo perdurarán en la historia los destellos del espíritu".
Respecto de la novela Tierra adentro (1946), el estudioso Daniel Dory la define: “lo que hace de Tierra adentro un texto irremplazable es la narración detallada de las prácticas e inquietudes políticas de la Santa Cruz de aquellos años, cuando el regionalismo cruceño intenta darse una expresión partidaria, (para la cual Enrique Finot sentía escasa simpatía). En este aspecto la novela contiene páginas de un valor histórico innegable”.
LIBROS
Novela: El Cholo Portales (1926); Tierra Adentro (1946).
Crítica literaria: Elogio de Gabriel René Moreno (1934); Dos obras apócrifas de la literatura boliviana (1943); Historia de la literatura boliviana (1943).
Historia: La historia de Bolivia en imágenes (1927); La Guerra del Chaco y los Estados Unidos (1935); La cultura colonial española en el Alto Perú (1935); Bolívar Pacifista (1936); Historia de la conquista del oriente boliviano (1939); Nueva historia de Bolivia (1946).
Pedagogía: Noticia sobre la instrucción pública en Bolivia (1916); La reforma educacional en Bolivia (1917); Historia de la pedagogía boliviana. Estudio histórico-crítico (1917).
Ref.- V. Abecia, Historiografía, 1973, 415; J. Quirós, "Finot y su Historia...", PP/Arte-Cultura, 22.09.1991, 1; Arze, Diccionario historiadores, 104-5; E. Blanco, "E.F. en vida y obra", LR/Ventana, 14.11.1993, 14-15; A. Parejas, Diccionario Histórico: I, 2002, 866-867; D. Dory, Aproximación, 2011, 77
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domingo, 22 de enero de 2012
martes, 18 de octubre de 2011
ARMANDO CHIRVECHES ARROSPIDE
CHIRVECHES
ARROSPIDE, Armando (Charopampa, La Paz, Bolivia, 1881 -
París, Francia, 1926).- Novelista, poeta y pintor.
Abogado. Se sabe que estudió artes en
Europa y cultivó una pintura calificada de paisajista enmarcada en la escuela
romántica francesa. Editó, junto a Juan Francisco Bedregal, la revista ‘Medias
Tintas’ (1901). Como militante del Partido Liberal, estuvo ligado a la
actividad diplomática: Jefe de Protocolo de la Cancillería (1909) y
Encargado de Negocios en el Brasil (1914). Tras el derrocamiento Liberal, fue
perseguido y desterrado. Se suicidó en París, a los 45 años de edad.
Autor de seis novelas,
inició su producción con Celeste, que a decir de Enrique Finot, “Como obra
de primera juventud, se debate entre tanteos par descubrir la técnica y para
definir las tendencias del autor. Es una novela romántica con ciertos atisbos
de realismo imperante por entonces. Se ha dicho que es ‘la novela de un poeta’,
pero podría decirse con mayor exactitud que es la novela de un aficionado y,
más propiamente, el libro de los veinte años de un buen escritor en cierne”.
Juan Siles Guevara
registra a La Casa Solariega y La candidatura de Rojas, como dos de las
cien obras capitales de la literatura boliviana.
Luis Felipe Vilela por
su lado destaca la segunda novela del autor al decir: "La
Candidatura de Rojas, es la novela mejor lograda de este
autor. Con certeros perfiles psicológicos define entredichos y alternativas de
la política criolla. En su floración poética hay una mezcla de fantasía y
realidad". Esta obra ha sido
reeditada por distintas imprentas, una de ella ‘Puerta del Sol’ (sin fecha),
hace el siguiente resumen: “La
Candidatura de Rojas, publicada en París en 1909, es una novele agradable, rica
en descripciones tanto de ambientes como de personas. Es novela satírica y
documental. El personaje central, el abogado Enrique Rojas y Castilla, es
arrancado del mismísimo ambiente típico (folklórico) nacional. Candidato a
diputado por los conservadores, pierde la postulación después de una azarosa
campaña electoral. Enamorado de su prima, encuentra en ella la compensación a
su derrota”.
Enrique
Finot anota sobre la novela La Casa Solariega (1916): “una novela de sabor
anticrelical, Casa Solariega, cuya acción se desenvuelve en Sucre, la antigua
Chuquisaca, ciudad en cierto modo conventual y de rancia tradición
conservadora. Pero el autor apenas conoce el ambiente, por haber residido el él
pocas semanas, y sus observaciones pecan de superficialidad o incurren en la
exageración, sin que por ello sea posible decir que el argumento es
inverosímil, ya que la vida en todas las ciudades de Bolivia es poco más o
menos semejante”.
En torno a la cuarta
novela de Chirveches, La Virgen del Lago (1920) el citado Enrique Finot
anota: “es la historia de una romería al santuario de Copacabana, que
participa de la novela de viajes y de la novela erudita cultivada por Blasco
Ibañez, porque contiene algunas disgresiones arqueológicas e históricas más o
menos bien hilvanadas, alternando con una intriga amorosa sin importancia”.
En su siguiente novela Flor
del trópico (1926), Chirveches deja el ambiente boliviano y hace que las
acciones de la obra se desarrollen en Río de Janeiro, Brasil. “El novelista
se sintió indudablemente captado por el medio cosmopolítica de una hermosa
capital y concibió el plan de una novela frívola y galante”, según anota
Finot.
Finalmente en 1926
publicó A la Vera del Mar, sobre el que define Enrique Finot: “El autor ha alcanzado a manejar el género
con soltura, pero no quiere emplear su habilidad en temas graves y se conforma
con el que le brinda una corta permanencia en el puerto antes boliviano de
Mejillones. Le sirve, además, para dar rienda suelta a algunas ideas sobre arte
y para fantasear libremente sobre tópicos amables e inofensivos”.
Su faceta como pintor
fue comentada por Luis Felipe Vilela y Fernando Guarachi al decir en 1948: "...dándose a conocer como paisajista;
discreto, elegante y hasta un poco frívolo. Pertenecía a la Escuela Romántica
Francesa. Pero, sobre todo, fue novelista y poeta. Ha dejado bellas obras
pictóricas y literarias".
Sin embargo de su final
dramático (suicidio), Chirveches fue un hombre de la esperanza, así lo revela
su poema ‘El Valle’, antologado por José Eduardo Guerra en 1919, que dice: "Quisiera en mi existencia la serena, /
bucólica quietud que tiene el valle, / que corran mis pasiones suavemente / sin
hollar mis más caras ilusiones, / sin matar mis más dulces esperanzas, / como
pasa en el valle el manso río / respetando la paz de los rosales".
LIBROS
Novela: Celeste (1905); La
Candidatura de
Rojas (1910); La Casa Solariega
(1916); La Virgen
del Lago (1920); Flor de Trópico (1925);
A la Vera del Mar (1926).
Poesía: Lilí (1901); Noche Estiva (1904); Cantos de primavera (1912); Añoranzas (1918).
Ref.-
Vilela/Guarachi, IV Centenario: III, 1948, 246; Finot, Historia Literatura,
1964, 347-349; Javier Baptista, “Murió olvidado…”, en Anécdota de lunes, 1952,
59; Araujo, Temas Literarios, 40-44; J. Albarracín, "A.Ch.", 1979;
José de Mesa, “Armando Chirveches, pintor”, UH/Semana, 03.07.1981, 11; Arze,
Diccionario Escritores, 88; Vilela, Apéndice, 562; Guerra, Poetas
contemporáneos, 59; Siles, Cien obras, 159-65; A. Gamarra D., “Chirveches se
delata suicida”, PL, 11.02.1990, 1; Blanco, Diccionario de Poetas, 2011, 62-63
Copyright: Elías Blanco Mamani
miércoles, 21 de marzo de 2012
LUIS TORO RAMALLO
TORO RAMALLO,
Luis (Sucre, Bolivia, 1899 – Santiago de Chile, 1950).-
Novelista e historiador.
Juan Quirós, en 1956, retrató al autor con los siguientes
términos: "Toro Ramallo publicó en
la vecina República, amén de dos panfletos políticos y muchos artículos de
prensa, unas seis novelas entre las que sobresalen Chaco y Cutimuncu y el
volumen de cuentos titulado Jaguares, donde hay tres o cuatro cuentos
maravillosos como para incluir el nombre
de su autor entre los Narradores de más enjundia que hemos tenido”.
Su obra, siempre de inspiración boliviana, ha sido
publicada en Chile. Utilizó el seudónimo: ‘Elter’. Enrique Finot, en 1946,
calificó a Toro como “uno de los más
fecundos novelistas bolivianos”.
Su
producción literaria incluye seis novelas, la primera data de 1925 con el
título de El político, pieza que para Enrique Finot “fue obra de
juventud, con tendencias a la crítica de las costumbres y de los vicios en que
se desarrolla en Bolivia la lucha por el poder o por la actuación pública, una
de las preocupaciones principales del ambiente nacional, por no decir la más
importante”.
Su segunda novela Chaco (1936) fue publicada un años después del final del
tema al que alude: la guerra del Chaco (1932-1935); “ha sido reputada como la mejor novela de la guerra con el Paraguay. ¡Y fue
escrita por un hombre que no estuvo en la guerra!...” según anota Enrique Finot.
LIBROS
Novela: El político (1925); Chaco (1936); Cutimuncu
(1940); Ahumada 75 (1941); Fuente de soda azul (1945); Oro del Inca (1946).
Cuento: Jaguares (1946).
Historia: Una síntesis del conflicto
boliviano-paraguayo (1932); Una
página en la historia de Bolivia (1938).
Ensayo: Busch ha muerto ¿Quién vive ahora? (1940).
Ref.-
Finot, Historia Literatura, 1964, 366-367; Quirós, Raíz, 214-15; Arze, Diccionario
Historiadores, 164; Costa, Catálogo: I, 1030
COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani
sábado, 18 de febrero de 2012
BARTOLOME MITRE MARTINEZ
MITRE MARTÍNEZ, Bartolomé (Buenos Aires, Argentina, 1821 - 1906).- Novelista, historiador y político.
Su existencia estuvo dividida entre Chile, Perú, Uruguay y Bolivia en acciones militares, actividad política y literatura. Llegó a ser Presidente de Argentina (1862-1868).
Estuvo en Bolivia entre 1843 y 1847, tiempo en que publicó su novela Soledad (1847), hecho catalogado por historiadores como Enrique Finot como la primera novela boliviana (J. Siles Guevara sostiene que el mérito corresponde a Claudio y Elena -1834- de Vicente Ballivián y Roxas).
Alcides Arguedas valora al autor: “Es en Mitre que encontramos el acento acongojado de la emoción por gentes anónimas que sufren y mueren en defensa de una causa cuyo gran ideal no alcanza a sospechar siquiera; Mitre es el prestigioso evocador del sombrío drama altoperuano (boliviano) y nadie como él, hasta ahora, ha sabido darle relieve de epopeya”.
Soledad –anota Enrique Finot- es una narración romántica, ingenua y amanerada, si bien contiene ciertos atisbos sobre las costumbres coetáneas e intenta tímidamente el bosquejo de algunos caracteres. Soledad fue escrita hacia 1845 en la hacienda Sebollullo, de los alrededores de La Paz y apareció como folletín en el periódico ‘La Epoca’ (1847), primera publicación diaria que se imprimió en Bolivia, bajo la dirección del mismo Mitre, quien se encontraba en Bolivia como proscrito (expulsado) de la República Argentina, y al servicio del gobierno de Bolivia, encabezado por el entonces Presidente José Ballivián Segurola (1841-1847), cumpliendo diferentes acciones.
El capítulo primero de Soledad, retrata la escena y el tiempo de la novela, además que deja ver la calidad de la pluma del autor en los siguientes términos: “Era una hermosa tarde de verano del año 1826. El sol se había ocultado ya, pero sus últimos rayos doraban aún la soberbia cumbre del Illimani, como si el rey del día al ausentarse quisiera tributar su último homenaje al monarca de los Andes. El gigante ostentaba sus dos hermosos picos cubiertos de sempiterna nieve, mientras que a sus pies resplandecía el verdor de una eterna primavera. El plátano dorado, la aromática piña, el hermoso limonero y el colosal pacay embalsamaban el aire a la par de todas las flores que la naturaleza pródiga ha derramado allí. Haciendas ricas y pintorescas se extendían a la falda del gigante, y sus rojizos tejados y blancas paredes se destacaban sobre una alfombra de verde terciopelo. Hacia el Oriente la vista se limitaba por una árida cadena de montañas que constrastaban con aquellas verdes islas cuyo núcleo era por lo general una hermosa casa de campo”.
LIBROS
Novela: Soledad (1847).
Historia: Arqueología americana: las ruinas de Tiahuanacu (1879); Historia de Belgrano y de la independencia de Argentina (1887); Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (4 v., 1889-1890).
Ref.- Mitre, Soledad, 1968, 1; A. Arguedas, “Mitre en Bolivia”, DL, 30.04.1972, 1; E. Finot, “La primera novela boliviana fue escrita por un argentino”, LR/Letras, 24.02.1946, 1; E. Finot, Historia de la literatura, 188; P. Díaz Machicao, “El periodista B.M. en Bolivia”, PL, 22.07.1984, 1
COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani
Su existencia estuvo dividida entre Chile, Perú, Uruguay y Bolivia en acciones militares, actividad política y literatura. Llegó a ser Presidente de Argentina (1862-1868).
Estuvo en Bolivia entre 1843 y 1847, tiempo en que publicó su novela Soledad (1847), hecho catalogado por historiadores como Enrique Finot como la primera novela boliviana (J. Siles Guevara sostiene que el mérito corresponde a Claudio y Elena -1834- de Vicente Ballivián y Roxas).
Alcides Arguedas valora al autor: “Es en Mitre que encontramos el acento acongojado de la emoción por gentes anónimas que sufren y mueren en defensa de una causa cuyo gran ideal no alcanza a sospechar siquiera; Mitre es el prestigioso evocador del sombrío drama altoperuano (boliviano) y nadie como él, hasta ahora, ha sabido darle relieve de epopeya”.
Soledad –anota Enrique Finot- es una narración romántica, ingenua y amanerada, si bien contiene ciertos atisbos sobre las costumbres coetáneas e intenta tímidamente el bosquejo de algunos caracteres. Soledad fue escrita hacia 1845 en la hacienda Sebollullo, de los alrededores de La Paz y apareció como folletín en el periódico ‘La Epoca’ (1847), primera publicación diaria que se imprimió en Bolivia, bajo la dirección del mismo Mitre, quien se encontraba en Bolivia como proscrito (expulsado) de la República Argentina, y al servicio del gobierno de Bolivia, encabezado por el entonces Presidente José Ballivián Segurola (1841-1847), cumpliendo diferentes acciones.
El capítulo primero de Soledad, retrata la escena y el tiempo de la novela, además que deja ver la calidad de la pluma del autor en los siguientes términos: “Era una hermosa tarde de verano del año 1826. El sol se había ocultado ya, pero sus últimos rayos doraban aún la soberbia cumbre del Illimani, como si el rey del día al ausentarse quisiera tributar su último homenaje al monarca de los Andes. El gigante ostentaba sus dos hermosos picos cubiertos de sempiterna nieve, mientras que a sus pies resplandecía el verdor de una eterna primavera. El plátano dorado, la aromática piña, el hermoso limonero y el colosal pacay embalsamaban el aire a la par de todas las flores que la naturaleza pródiga ha derramado allí. Haciendas ricas y pintorescas se extendían a la falda del gigante, y sus rojizos tejados y blancas paredes se destacaban sobre una alfombra de verde terciopelo. Hacia el Oriente la vista se limitaba por una árida cadena de montañas que constrastaban con aquellas verdes islas cuyo núcleo era por lo general una hermosa casa de campo”.
LIBROS
Novela: Soledad (1847).
Historia: Arqueología americana: las ruinas de Tiahuanacu (1879); Historia de Belgrano y de la independencia de Argentina (1887); Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana (4 v., 1889-1890).
Ref.- Mitre, Soledad, 1968, 1; A. Arguedas, “Mitre en Bolivia”, DL, 30.04.1972, 1; E. Finot, “La primera novela boliviana fue escrita por un argentino”, LR/Letras, 24.02.1946, 1; E. Finot, Historia de la literatura, 188; P. Díaz Machicao, “El periodista B.M. en Bolivia”, PL, 22.07.1984, 1
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miércoles, 21 de marzo de 2012
MARIANO RICARDO TERRAZAS
TERRAZAS,
Mariano Ricardo (Cochabamba, Bolivia, 1833 - 1878).- Novelista.
De activa vida política antimelgarejista. Radicó en
Europa (1869-1876) en función de Agente Financiero a nombre del Estado
boliviano. Su estadía en París, Francia, inspiró su novela El sitio de París
(1872), que trata sobre un episodio de la guerra franco-prusiana “que le toco
presenciar y vivir”, según anota Enrique Finot.
A poco de su fallecimiento, el historiador Gabriel René
Moreno escribió la siguiente necrología: “Mariano
R. Terrazas era uno de esos luchadores del periodismo interno, que logran
abrirse campo en las arenas de fuera, para ejercer allí, como profesión
militante de la democracia, la abogacía de los sanos principios. La fuerza
expansiva de sus ideas no era un tributo ocasional, que el choque de las
polémicas domésticas arrancarán a su naturaleza ardiente. Allá, entre extraños,
esos bríos del ingenio nada logran significar con eficacia, sino cuando van
acompañados de genuinas dotes literarias y se derivan de una irresistible
vocación de escritor”.
Augusto Guzmán por su lado señala: "Fue un excelente escritor del período
romántico. /.../ Es un prosador brillante y desenvuelto, un novelista en el que
se valoran, sin salir de la órbita romántica, las condiciones del autor psicológico,
dado a estudiar las pasiones humanas en situaciones difíciles, rodeadas de
cierto misterio favorable a la fantasía".
Autor de tres novelas, se inició con Misterios del
corazón (1869), cuyo argumento se desarrolla en la Lima del período
virreinal, capital peruana donde residió por algún tiempo. Al respecto anota
Enrique Finot: “es una novela de arranque histórico o de época, bien llevaba
y realizada con propiedad y corrección. El tema es fantástico e inverosímil
pero satisface las tendencias generales que imperaban en la época en que fue
escrita. Los protagonistas (una virreina del Perú y un capitán de la guardia)
son algo así como una margarita de Borgoña y un capitán Buridán de La Torre de
Nesle trasplantados al ambiente colonial”.
Un fragmento de Misterios
del corazón, en que narra los incidentes de una corrida de toros, escribió:
“Le llegó su vez a la gitana. Con las
mejillas sonrosadas por la emoción, vestida con el gracioso traje de la manola,
ágil y bella, se puso de un salto en frente de su terrible adversario. Muchos
gritos de angustia se escaparon de los pechos oprimidos. El primer lance fue
rápido y diestro, pero sin resultados. En el segundo quedó levemente herido el
toro, que lanzó un bramido aterrador. Para el tercero la gitana se sentía
flaquear. ‘Basta! basta!’ –gritaban de los palcos. Todos estaban sobrecogidos,
incluso los toreadores”.
LIBROS
Novela: Misterios del corazón (1869); El sitio de París (1872); Recuerdos de una prisión (1887).
Otros: Obras de Mariano Ricardo Terrazas (1899).
Ref.-
J. Baptista, “M.R.T.”, Diario/Arte y Letras, 13.01.1952, 2; G. René Moreno,
Estudios de literatura: II, 1956, 161; Finot, Historia Literatura, 1964, 191;
Arze, Diccionario Escritores, 185; Finot, Antología Boliviana: I, 60; Guzmán,
Poetas y Escritores, 65
COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani
jueves, 19 de enero de 2012
ISAAC G. EDUARDO SORZANO
EDUARDO
SORZANO, Isaac G. (La Paz, Bolivia, 1861-1934).- Poeta, novelista y
dramaturgo. De profesión abogado fue militante liberal. Docente universitario y
diputado convencional (1899-1900). Director de la Biblioteca Municipal de La Paz (1906).
También hizo periodismo en distintos medios locales.
Su faceta de hombre de teatro
es destacada por Enrique Finot: “Supo señalarse como autor teatral bastante
afortunado, con una comedia en verso y en dos actos, Árbol que crece torcido, y
con un drama patriótico, Contra el destino, que alcanzó cierta popularidad
porque se refería a la guerra del Pacífico y traía a colación el combate de
Tarapacá, acción de armas en que se cubrieron de gloria las armas de Bolivia”.
Respecto
de su novela Corazón enfermo
(1891), subtitulada como el ‘Diario de una costurera’, Enrique Finot anota: “La
protagonista, una humilde muchacha de La Paz, que vive de su trabajo, contrae
relaciones amorosas con un galán que la abandona para hacer un matrimonio de
conveniencia. El desenlace es el consabido suicidio”.
Gustavo Adolfo Otero dejó escrito: “Eduardo: es un poeta íntimo y profundamente sentimental. Su lirismo
heiniano tiene el destello de las lágrimas y el brillo del dardo agudo de la
risa. / La mayor parte de su obra humorística, es un diamante que luce las
facetas de la ironía, la sátira, el chiste y hasta el chascarrillo. Eduardo es
uno de esos talentos poéticos que saben hacer encantadoras hasta sus faltas”.
El poema ‘Letrilla’ -dedicado a un fiscal de sangre-,
antologado por Yolanda Bedregal, dice: “Cuando
nació este muchacho / con vocación de Fiscal, / Su madre se puso mal, / Pues no
era parto, era empacho. / Bautizóse en la Matriz / Chillando como un cochino, / Y en
vez de agua le echó vino / El cura por un desliz”.
LIBROS
Novela: Corazón enfermo (1891).
Poesía: Himnos y quejas (1888); Pitos y flautas (1908); Lágrimas sobre la tumba de mi hijo
(1910).
Teatro: Árbol que crece torcido… (1897); Contra el destino (1900).
Ref.-
Guillén, “Breves
semblanzas…”, LP IV Centenario: II, 1948, 376; Pabón, “La novela…”, LP IV
Centenario: III, 1948, 59; Pabón, “Del teatro…”, LP IV Centenario: II, 1948,
85; Finot, Historia Literatura, 1964, 177 y 197; Costa, Catálogo: I, 468-69;
Bedregal, Antología, 1977, 117; Otero, Crestomatía, 79; Lora, Diccionario, 181;
Blanco, Diccionario de Poetas, 2011, 76
Copyright:
Elías Blanco Mamani
jueves, 1 de marzo de 2012
FELIX REYES ORTIZ
REYES ORTIZ,
Félix (Coroico, La Paz, Bolivia, 1828 – La Paz, 1882).-
Novelista, poeta, dramaturgo y periodista.
De profesión abogado (1857). Docente y cancelario de la UMSA. Diputado,
asistió a la
Constituyente de 1871. Como periodista estuvo ligado
a ‘La Esperanza’, ‘La
Época’ y dirigió ‘El Telégrafo’ (1861).
A decir de Gustavo Adolfo Otero, "Su obra poética está teñida de aquella tristeza byroniana y
escéptica que floreció en los espíritus atormentados de los poetas románticos.
Reyes Ortiz es un poeta elegíaco y sus composiciones tienen el raro privilegio
de repercutir en el corazón del pueblo, que los entona aún actualmente como
nacidas de su propia inspiración. / Poeta satírico, de agudo espíritu, sus
composiciones se hallan dispersas en periódicos y revistas de la época".
Uno de esos versos, rescatado por Enrique Finot, dice: “Cuando sucumba, / amada mía, / sobre mi
tumba / no has de llorar; / porque tu llanto, / lleno de encanto, / hace a los
muertos / resucitar. / En triste suelo / deja se oculten / mi amargo duelo / y
mi dolor; / guardo tu lloro / como un tesoro / digno de precio / de más valor”.
En cuanto a su labor dramática, “es considerado el principal iniciador del teatro paceño y, por
supuesto, nacional”, según afirma Luis Alberto Pabón, citado por la
periodista Mabel Franco.
Tiene entre sus escritos la novela El templa y la zafra, impreso
en 1864, obra comentada de manera crítica por Enrique Finot el los siguientes
términos: “Se trata de un drama de
amor, celos y venganza que culmina en el crimen, desarrollado entre gentes de
bajo pueblo. No faltan las descripciones de ambiente, que le prestan interés
local y si se quiere histórico, pero Reyes Ortiz incurre en el mismo error que
Caballero (Manuel María Caballero): pone en boca de sus personajes un lenguaje
y un vocabulario que no corresponden a las formas de expresión de la clase
social a que pertenecen”.
LIBROS
Novela: El templa y la zafra (1864).
Teatro: Plan de una representación (1857); Odio y amor (1860); Los Lanzas (1875); Chismografía
(1876).
Ref.-
Guillén, “Breves
semblanzas…”, LP IV Centenario: II, 396; Pabón, “La novela…”, LP IV Centenario:
III, 59; Pabón, “Del teatro…”, LP IV Centenario: II, 84; Finot, Historia Literatura, 147 y
189; Guzmán, Poetas y escritores, 54-56; Otero, Crestomatía, 16;
Quintana/Duchén, Pasión, 556-59; M. Franco, La Plata: II, 52; Blanco, Diccionario de Poetas, 2011, 158
COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani
miércoles, 1 de febrero de 2012
AUGUSTO GUZMAN MARTINEZ
GUZMÁN MARTÍNEZ, Augusto (Totora, Cochabamba,
1903 – Cochabamba, 1994).- Escritor, biógrafo, crítico literario e historiador.
Abogado de profesión. Docente universitario.
Asistió a la Guerra del Chaco en que cayó prisionero. Posteriormente cumplió
funciones diplomáticas y fue diputado. Director de la Biblioteca central de la
UMSS (1956-1963). Premio nacional de Literatura (1961) y Premio de Cultura de
la Fundación ‘Ballivián’ (1978).
A juicio de Mariano Baptista Gumucio
“Su obra es una de las más vasta y
valiosas de crítica literaria e historia del siglo XX”.
Juan Quirós destaca por su lado: “Augusto Guzmán es un gran novelista, uno de
nuestros insignes novelistas. Esto nadie lo puede poner en tela de juicio. Su
Sima Fecunda y especialmente su Prisionero de Guerra, han empujado el nombre de
autor más allá de nuestras fronteras”.
Ante pregunta de Alfonso Gumucio
sobre el compromiso de su obra, respondió Guzmán: “Me siento comprometido con la realidad social en el sentido de ser su
relator, su cronista, su intérprete veraz, independiente y desinteresado. Toda
mi obra está encaminada a expresar la nacionalidad boliviana”.
Otra
valoración pertenece a Guillermo Viscarra Fabre, quien anotó en 1975: “en la novela y el
cuento su narrativa obedece a una
técnica novelística de múltiples recursos que le permiten crear un clima
angustioso que llega a veces a la truculencia, lo que demuestra que conoce a
fondo el alma violenta y primitiva del cholo boliviano”.
Su amplia
producción literaria incluye tres novelas, que a su vez fueron cronológicamente
sus primeras producciones. Su primera novela data de 1933 y titula La sima fecunda, “de intención descriptiva, que abarca la relación pintoresca y emocional de
un viaje a la región llamada Yungas de Totora”, según anota Enrique Finot. Y el propio Augusto
Guzmán definió a esta novela: “Sima Fecunda, mi primera novela, tuvo el mérito de haber incorporado a la
literatura de entonces, una región
ignorada, Los Yungas, y concretamente el Yungas más viejo, el más antiguo del
Collasuyo: Machuyunga. La novela fue resultado espontáneo de mi encuentro con
esa geografía. Fui allí de excursión, de paseo, pero la experiencia fue tan
prodigiosa que me sentí obligado a reproducirla tejiéndo un argumento”.
Su
segunda novela es Prisionero de guerra,
publicada tres años después del fin de la guerra del Chaco (1932-1935), “que contiene las
revelaciones del autor sobre su cautiverio en el Paraguay durante la última
guerra y las impresiones recogidas en la campaña, amén de las reacciones que
provocaron en su espíritu semejantes acontecimientos”, según define Enrique Finot. Por su parte
Carlos Castañón Barrientos anota: “Guzmán muestra en Prisionero de Guerra que la lucha armada con el Paraguay
supo ser cruel y despiadada no sólo en las trincheras de combate, sino también
en las prisiones de Asunción. /…/ Fue la guerra sutil y sin estrépitos
declarada al prisionero, tan dolorosa y amarga como la otra”. En términos de Augusto Guzmán: “la obra es
autobiográfica en cuanto al personaje que relata las experiencias del pueblo
boliviano metido en la contienda. Pero la novela incluye no solamente el
periodo a que hace referencia el título, sino los aspectos preliminares”.
En 1964
saco a luz su tercera novela bajo el título de Bellacos y paladines, que tiene por tema la Reforma Agraria resultado
de la revolución de abril de 1952; a decir del propio Augusto Guzmán: “es una novela social
que refleja en forma real, sencilla y bastante sarcástica las circunstancias
históricas en que se consumó una de las medidas más importantes de la
Revolución Nacional. He procurado presentar un punto de vista imparcial del
proceso tal como tuvo lugar en las tierras de Cochabamba, dando un alcance
social a la interpretación”.
LIBROS
Novela: La sima fecunda
(1933); Prisionero de guerra (1938); Bellacos y paladines (1964).
Cuento: Cuentos de pueblo
chico (1954); Cuentos (1975); Remanso (1986).
Crítica literaria: Panorama de la literatura boliviana del siglo XX (1967); Panorama de la novela boliviana (1973); Poetas y escritores de Bolivia (1975); El ensayo en Bolivia (1983); La novela situacional en Bolivia (1985);
Veinte autores rusos del siglo XX
(1987); Historia lacónica de la
literatura italiana (1988).
Biografía: Tupaj Katari
(1943); Baptista (1949); El kolla mitrado (1954); Adela Zamudio (1955); Biografías de la literatura boliviana
(1982); Biografías de la nueva literatura
boliviana (1982); El arte de la
biografía en Bolivia (1984); Paz
Estenssoro (1986); La amistad no es
sólo un símbolo (s/ Héctor Cossío, 1994).
Historia: Gesta valluna
(1953); Cochabamba (1972); Historia de Bolivia (1973).
Memoria: Mis hazañas son
mis libros (1994).
Ensayo religioso: El cristo viviente (1946).
Ref.- Finot, Historia Literatura,
1964, 369; Castañón, Escritos, 1970, 72-73; Siles, Cien obras, 1975, 248-250; Viscarra, Antología, 1975, 201; M.
Baptista, Diccionario Histórico: I, 2002, 998; Gumucio, Provocaciones, 1977,
105-123; Quirós, La Raíz, 92-3; Guttentag, Bibliografía 1962-1994; Arze,
Diccionario Escritores, 113-14; Arancibia, Figuras, 185-88
COPYRIGHT: Elías Blanco Mamani
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